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REFLEXIONES DEL DOMINGO
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MAMERTO KADO






Registrado: 15 Nov 2010
Mensajes: 2047

MensajePublicado: Dom Jul 08, 2012 8:18 am    Título del mensaje: REFLEXIONES DEL DOMINGO Responder citando


DOMINGO 8 de julio de 2012

LOS IMPEDIMENTOS

"Toma la costumbre de analizarte con el fin de que te des cuenta
de los impedimentos, de las pantallas que te fabricas
inconscientemente. Si, por ejemplo, sólo ves en los ejercicios
necesarios para tú desarrollo espiritual más que
obligaciones penosas, estos ejercicios no te aportarán nada
porque no habrás puesto tú alma. Se consciente de
aquello que, en ti, se opone a todo lo que podría
ayudarte.
En cada momento del día tienes la ocasión de hacer ejercicios
que te liberarán, y no los considerarás como cargas, sino como
medios para salvarte. Poco a poco, una vida nueva fluirá, y
ésta armonizará y restablecerá todas las cosas en ti. No
pongas obstáculos en tú propia ruta considerando que los
ejercicios que te indico y que hacemos aquí (*) son para ti
fastidiosos, pesados e inútiles. Practícalos con amor, con
alegría, y pronto no podrás prescindir de ellos. " (Omraam Mikhaël Aïvanhov)
(*) Se refiere el maestro a los ejercicios que practicaba cada día a a salida
del Sol con sus discípulos en La Bonfine, Francia, antes de su paso por la
transición en 1986

EL CAMINO CORRECTO


Según el calendario kabbalístico, esta semana contiene una energía única que puede traer Luz sanadora a cualquier oscuridad que haya en nuestras vidas. Ya sea en la salud, el trabajo, las relaciones o cualquier otra área en la que nos sintamos estancados, el universo nos ayuda a encontrar el camino que traerá Luz a esa oscuridad.
Los sabios enseñan que los lugares en los que sentimos carencia son meras indicaciones de que no estamos en el camino correcto.
Tenemos muchas decisiones que tomar cada día. ¿Me cambio de trabajo? ¿Me quedo en esta relación? ¿En esta ciudad?
¿Cómo sabemos cuál es el camino correcto y cuál el incorrecto?
Cuando tomamos decisiones basadas en nosotros mismos –qué queremos o cómo nos afectarán las cosas lo más probable es que nos encontremos en el camino hacia el caos. Cuando buscamos las opciones que beneficiarán más a los demás, estamos actuando de forma similar a la Luz, y nos estamos colocando de nuevo en el camino hacia la plenitud.
Cuando nos enfocamos en cómo podemos ayudar a los demás, todo se realínea: nuestro trabajo, nuestras amistades, incluso nuestro cuerpo.
Sólo durante esta semana, elijamos el camino de tomar decisiones basadas en cómo éstas ayudarán a los demás, y observemos lo que sucede.
No hay nada en nuestra vida que la Luz no pueda arreglar.
"Cuando te dedicas a cuidar de los demás, la Luz se dedica a cuidar de ti".
Acepto toda la responsabilidad por mi estado y condición actual! Y me concentro en otros que también necesitan curación. (afinación semanal de la Kabbalah)

HONESTIDAD Y SINCERIDAD

Sinceridad no significa simplemente hablar con franqueza. Significa conocer claramente lo que sucede dentro de ti.

Tal claridad se refleja en tus palabras, que tendrán el poder de la verdad, y surgirán con facilidad y sin vacilaciones. La sinceridad genuina cultivada dentro de ti es lo que les llegará a
los demás y les influirá.

Si los demás te influyen fácilmente a ti, tu capacidad de ser sincero se reduce. Los demás no podrán recibir de ti ese sentimiento de verdad, y en tus relaciones no habrá un sentimiento de amor. Parecerán superficiales. Aunque el amor superficial es mejor que la carencia de amor ya que por lo menos asegura que no te vuelves totalmente frío, es obvio que no es el auténtico.

Se necesita mucho coraje para ser honesto. Una de las cualidades más nobles de una persona es la capacidad de decir: «Lo siento. Estaba equivocado y tú tenías razón». Lo que importa no es tener razón, esgrimir argumentos contundentes o lograr que acepten mis ideas. Lo que importa es ser capaz de reconocer mis errores, hacerme responsable de ellos, aprender la lección y seguir adelante con mayor grado de madurez.

La honestidad espiritual significa: “sé fiel a tu propio ser”. Es uno de los pilares de la grandeza, ya que permite experimentar el amor de Dios, y el sentimiento de que Dios y yo estamos muy cerca. Hay un gran poder en esta experiencia. Por desgracia, en lugar de disfrutar de tal grandeza de una forma natural, la mayoría de las personas renuncian a esta oportunidad poniendo excusas. Las excusas también son una forma de la falsedad.

Donde hay sinceridad y honestidad, los sentimientos se vuelven puros y limpios. (Brahma Kumaris)
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MAMERTO KADO






Registrado: 15 Nov 2010
Mensajes: 2047

MensajePublicado: Dom Jul 15, 2012 7:18 am    Título del mensaje: DOMINGO 15 DE JULIO 2012 Responder citando


EL ALBEDRIO HUMANO

Al considerar las acciones del hombre, el punto capital consiste en dilucidar si son libres o están determinadas o prescritas por el destino. Así hemos de preguntarnos: ¿Son nuestras acciones el resultado de causas antecedentes o, estamos conducidos en todos nuestros asuntos por externas influencias, tales como las llamadas vibraciones cósmicas, impulsos mentales, propensiones internas o excitaciones externas? ¿Son nuestras vidas, tal como las pasamos generalmente, un efecto de nuestro ambiente, de invisibles impulsos e incitaciones sobre los cuáles no tenemos poder alguno y que nos deparan oportunidades o nos suscitan tentaciones que podemos aprovechar o rechazar?
Quienes afirman el libre albedrío del, hombre y que no está gobernado por externas influencias, plantean la cuestión sin solucionarla.
El hombre es libre en cada sentido que el más entusiasta exponente de la doctrina del libre albedrío quiera darnos a entender; pero esto significa que el hombre es libre para optar, seleccionar, elegir escoger y determinar lo que quiere hacer en toda circunstancia; que el hombre nunca se ve forzado contra su voluntad para hacer o dejar de hacer una cosa, ni aun siquiera para pensar.
Por lo tanto, el verdadero significado de la doctrina del libre albedrío, tal como la exponen sus partidarios, es que el hombre está afectado de un modo u otra por los deseos de Dios, la autocracia de la ley natural y espiritual, y por la herencia.
Sin embargo, estas cosas no afectan al hombre en el sentido a que se refieren los partidarios del albedrío y los fanáticos que no comprenden los verdaderos principios.
La voluntad de Dios o dictados de un Ser omnipotente, pueden afectar sin disputa al hombre; pero ni siquiera quienes se dedican a predicar las leyes de Dios y su gobierno del universo, comprenden el método por el cual la voluntad de Dios se transfiere a la conciencia del hombre.
Pagana idea contraria a los testimonios de la vida y a las revelaciones de las leyes natural y espiritual cuando inteligentemente se aplican, es la de un Dios personal que antes de nacer un individuo ya le destina la vida que ha de llevar, independientemente de su voluntad y del divino poder interno que es su derecho de nacimiento.
Los rosacruces han aprendido de este sistema, que el hombre recibe por inspiración la voluntad y los deseos de Dios, mediante tendencias, impulsos, incitaciones y oportuna presentación de alicientes y ocasiones, pero el hombre se ve tan a menudo tentado a obrar mal, como a obrar bien.
Lo mismo cabe decir de los verdaderos principios de las planetarias y otras externas influencias cósmicas.
En todos los casos, la influencia se ejerce en forma de dichas tendencias, sin que sean poderosas a obligar al hombre a que ceda a ellas.
Por lo tanto, vemos que el hombre está continuamente afectado por las oportunas incitaciones a obrar y pensar.
Ciertamente misericordioso y justo fue Dios al otorgar al hombre el poder y el privilegio de escoger y decidir por sí mismo cuando le asaltan las tentaciones, le excitan las inspiraciones o le mueven los impulsos tanto internos como externos.
Y como libre agente para escoger entre una y otra tentación, entre uno u otro impulso o entre una u otra inspiración, debe atenerse a su determinación y asumir la responsabilidad.
Así es que admitiendo el libre albedrío del hombre con la facultad de elección en todos sus actos y pensamientos, todavía hemos de considerar la naturaleza de estos impulsos, incitaciones e inspiraciones que el hombre recibe y demandan elección.
Si no ye le ofrecieran diversas oportunidades y no fuesen varios los impulsos, inspiraciones e incitaciones que recibiera diariamente en el transcurso de su vida, no habría razón para que el hombre tuviera la facultad de escoger, ni se le hubiese concedido el pensamiento, la razón y la voluntad.
La inconsciente maquinaria de una fábrica no tiene la facultad de analizar ni el poder de obrar libremente. De todos los seres vivientes, el hombre es el único que posee en alto grado la facultad de actuar libremente, y escoger según su voluntad.
Y no se diga que la mayoría del género humano ha escogido mal muy a menudo, y que a la minoría se debe el progreso de la civilización por virtud del apropiado ejercicio de su albedrío.
En 1918 escribí una monografía sobre este tema, en la que manifestaba que la cuestión relativa a los impulsos, inspiraciones y tendencias que continuamente se ofrecen a la elección del hombre, junto con el tema de la ley de compensación “daban materia sobrada para un libro que podría componer si se me demandara".
Creo que ha llegado la hora de que el mundo sepa algo más respecto de estas leyes para vivir en armonía con ellas, como viven los Maestros y los hombres altamente evolucionados de Oriente.
El negociante se ve constantemente en los asuntos de su vida diaria, obligado a decidirse entre dos planes, proyectos, impulsos, alicientes, ocasiones y tendencias. Puede haber también varios planes, proyectos o impulsos que soliciten su elección, y asimismo puede verse en la alternativa de escoger entre dar mayor incremento a una rama de su negocio y restringir las demás. Todos los años ha de resolver el problema de expansión y restricción, y se encuentra cara a cara con importantes resoluciones que ha de tomar, porque afectan a la presente y futura situación de su negocio y a su éxito personal.
La mujer en el hogar ha de resolver análogos problemas. Los asuntos e intereses de familia ofrecen día tras día a su elección diversos impulsos, solicitaciones, alicientes y tentaciones, con más las perplejidades de los asuntos personales del marido, el cuidado de los hijos y sus propios e íntimos menesteres.
Los jóvenes de uno y de otro sexo que están ocupados en los negocios y empiezan su carrera, o los que tratan de establecerse por su cuenta, se ven precisados a tomar, después de examinarse detenidamente, una determinación, que sin duda ha de influir en el resto de su vida.
También ellos reciben, como todos los demás, los impulsos, alicientes e inspiraciones, y sienten los anhelos y deseos con aspectos positivo y negativo entre los cuales han de escoger y decidirse.
Al decidirse determinan su suerte, y establecen su destino. La suerte de un día, como la suerte de un año, puede producir sus afortunados o infortunados resultados que afecten la vida entera de una persona o las condiciones de un negocio.
Ceder a un impulso o inspiración o aprovechar una oportunidad sin otro motivo que el juicio basado en el razonamiento analítico, equivale en muchos casos a jugarse a cara o cruz el éxito o el fracaso. (El dominio del destino - Harvey Spencer)

LA MATERIA Y EL ESPÍRITU

El universo entero es el cuerpo de Dios. Todo este mundo es Dios o el macrocosmos (Virat Suarupa). Éste no es un mundo de materia inerte, sino que es una Presencia viva. Es una manifestación del espíritu.
El error fundamental de todas las épocas ha sido creer que el mundo espiritual y el material estaban separados. El espíritu y la materia no son distintos ni separables.
La materia es el Espíritu percibido a través de los sentidos. La materia es el Espiritu manifestado. Es el Espíritu en movimiento. Es el poder del Señor. Es el aspecto dinámico del Señor estático. El mundo es una expresión de Brahman, o lo Absoluto.
Este mundo es una sombra de Brahman. Es la abundancia de la dicha de Brahman. Es una emanación. una manifestación, un reflejo de Dios. El mundo abunda con el esplendor, la gloria y la grandeza de Dios.
Dios es la luz única que brilla en las distintas formas. Es la voz única que habla en los diversos idiomas. Es la vida única que vibra en cada átomo del universo.
Dios lo llena todo. Todas las cosas Lo contienen plena e igualmente. El mundo es un juego de Dios. Dios es la trama o la urdimbre que conforma este mundo.
De igual modo que no hay diferencia entre el oro y el ornamento, no existe diferencia entre Dios y el universo. Dios es quien paladea, siendo, a la vez, Él mismo lo saboreado.
El mundo no es distinto de Dios. Éste se halla dentro y fuera de todas las cosas. No hay lugar en que no esté. Todo es Dios y nada existe sino Él.
¿Es el mundo irreal?
En realidad, el mundo no existe. Es una mera apariencia, como la cuerda confundida en la oscuridad con una serpiente. Todos los nombres y formas son irreales, como una sombra, o como el agua en el espejo, o como el azul del cielo.
La irrealidad del mundo es lo verdadero en último análisis. Sin embargo, desde el punto de vista de la existencia relativa, uno no puede negarlo. Desde el punto de vista empírico, parece bastante real.
Este mundo no es absolutamente irreal, puesto que lo experimentas y lo sientes. Tampoco es absolutamente real, puesto que se desvanece al alcanzar la sabiduría.
¿Para quién y cuándo es este mundo irreal? Sólo lo es para el sabio liberado. Pero es una realidad sólida para el hombre mundano.
Sólo cuando te despiertas te parece el sueno irreal; pues mientras sueñas, te parece bastante real.
¿En qué sentido es este mundo irreal? ¿Lo es como el cuerno de una yegua, o corno el hijo de una mujer estéril, o como el loto en el cielo? No, sólo que no es tan sólido o real como Brahman. Comparado con Él, es irreal. Es una mera apariencia.
La creación es la apariencia del Señor, quien es uno, corno lo múltiple. El Atman, que es único e inmutable por naturaleza, parece haber asumido incontables formas. Brahman, o lo Absoluto, Se manifiesta como el universo a través de las formas.

SENDA DIVINA

Toda vida es igual. El corazón universal late hasta en la más minúscula manifestación de vida. El Señor alienta en toda vida.
De igual modo que un solo hilo penetra y reúne a todas las flores que forman la guirnalda, un mismo Ser penetra e impregna, asimismo, todos los seres seres vivos. Contempla a este Ser único en todo. Sirve a todos. Ama a todos. Sé amable hacia todos.
Abandona la idea de la diversidad.
El mundo no es bueno ni malo. Sólo la mente crea el bien y el mal. Sólo el pensamiento diferencia.
Para el bueno, el mundo está lleno de bondad. Para el malvado, el mundo está lleno de maldad.
El mal no está en el mundo; sólo existe en la mente. El hombre ve tan sólo el reflejo de su propia mente. Si te vuelves perfecto, el mundo te parecerá bueno.
Contempla siempre al Señor en todo. No verás entonces ningún mal. Verás el bien en todo y hallarás la paz.
La Unidad de la existencia:
Una misma Alma mora en todas las cosas. Hay una sola humanidad. Hay una sola fraternidad. Hay un solo Atman. Nadie es superior ni inferior. Todos somos iguales, Las distinciones son vanas. Las barreras, creadas por el hombre deberían ser destruidas sin piedad.
Sólo entonces habrá paz en este mundo.
Existe una única casta, la humanidad. Existe una religión única, la del amor. Existe un único mandamiento, el de la veracidad. Existe una ley única, la de causa y efecto. Existe un único Dios, el Señor omnipresente, omnipotente y omnisciente. Existe una única lengua la del corazón o del silencio.
Toda vida es una. El mundo es un solo hogar. Todos somos miembros de una sola familia humana. La creación entera es un todo orgánico. Ningún hombre es independiente de ese todo. El hombre se hace a si mismo miserable al separarse de los demás. La separación es muerte. La unidad es la vida eterna. Cultiva el amor cósmico. Inclúyelo todo. Abrázalo todo. Reconoce el valor de los demás. Destruye todas las barreras y todos los prejuicios raciales, religiosos y naturales que separan a los hombres entre sí. Reconoce el principio no dual, la esencia inmortal presente en todas las criaturas. Protege a los animales. Considera toda vida como sagrada. Este mundo te parecerá entonces un paraíso de belleza, un cielo de paz y tranquilidad.
Si un mismo Atman mora en todos los seres, ¿por qué odias a otros? ¿Por qué desprecias y te burlas de los demás? ¿Por qué les dices palabras tan duras?
¿Por qué tratas de controlar y dominar a los demás? ¿Por qué explotas a otros? ¿Por qué eres intolerante? ¿No es acaso todo esto muestra de tu propia necedad? ¿No es acaso todo esto muestra de tu propia ignorancia?
Aprende a vivir como miembro de una única familia. Defiende el ideal de una sola humanidad. Vive en paz en un mundo unido. Todos somos hijos de Dios.
El mundo entero es la sola familia de Dios. Siente esto. Entiéndelo y sé feliz.
Contempla al Uno en todo y al todo en Uno. Siente: «Soy todo y estoy en todo.» Siente: «Todos los cuerpos son míos. El mundo entero es mi cuerpo y mi dulce hogar.» Siente: «Actúo a través de todas las manos. Como a través de todas las bocas.» Siente: «Soy el Ser inmortal, presente en todas las cosas.»
Repite estas frases mentalmente varias veces al día. Repite OM mentalmente y siente la unidad de la vida o de la consciencia mientras juegues al fútbol o al tenis, mientras comas o bebas, mientras hables o cantes, mientras camines o te sientes, mientras te bañes o te vistas, mientras escribas una carta, mientras trabajes en la oficina, mientras respondas a la llamada de la naturaleza. Espiritualiza. Cada movimiento, acción, pensamiento y sentimiento, y conviértelos en Yoga. (tomado de Senda divina )

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MAMERTO KADO






Registrado: 15 Nov 2010
Mensajes: 2047

MensajePublicado: Dom Jul 22, 2012 6:13 am    Título del mensaje: DOMINGO 22 DE JULIO DE 2012 Responder citando

¡HIJO DE LUZ, TE BENDIGO!

PIENSO EN TI, ORO POR TI,
NO EN TERMINOS DE LO QUE PIENSO QUE NECESITAS,
O DE LO QUE DEBERIAS HACER, SER O EXPRESAR.

ELEVO MIS PENSAMIENTOS ACERCA DE TI.

OBTENGO UNA VISION NUEVA.

TE VEO COMO HIJO DE LA LUZ.

VEO QUE ERES GUIADO Y DIRIGIDO
POR UN ESPIRITU INTERNO QUE TE LLEVA,
SIN TROPIEZO O ERROR,
POR EL SENDERO CORRECTO PARA TI.

TE VEO FUERTE Y PERFECTO;
TE VEO BENDECIDO Y PROSPERADO;
TE VEO VALIENTE Y DECIDIDO;
TE VEO CAPAZ Y EXITOSO.

TE VEO LIBRE DE LIMITACION
O ATADURAS DE CUALQUIER TIPO.

TE VEO COMO EL SER ESPIRITUALMENTE PERFECTO
QUE ERES REALMENTE.

¡HIJO DE LUZ, TE BENDIGO!

CURACIÓN

Gracias al poder de Dios en nosotros
disfrutamos de salud y plenitud
Tenemos una chispa de divinidad
en todos nosotros.
Una luz sanadora que vivifica
cada célula, tejido y órgano
de nuestros cuerpo-templos.
Así como una chispa
ilumina la llama de una vela
dando luz a una habitación,
así la chispa de la divinidad
enciende en nosotros
un poder sanador
que no conoce límites.
Es activa, vital y poderosa,
obra en nosotros todo el tiempo
y es parte de quienes somos.
Visualicemos que
ese poder sanador divino
nos llena y nos fortalece
en mente, alma y cuerpo.
Y nos vemos sanos.
Respiramos profundamente,
soltando al exhalar
las toxinas de nuestros cuerpos.
Mantenemos en nuestras mentes
solamente pensamientos
que afirman nuestra vida.
Al hacer estas cosas y más,
somos Uno con la
Luz Sanadora de Dios
que nos renueva y revitaliza
constantemente.
"El que me sigue
no andará en tinieblas,
sino que tendrá
la luz de la vida"
(Juan 8:12)

PARA CONCLUIR:

Maestro, por favor,
Que recibamos la afluencia de tu plenitud de prana
En nuestros organismos. Para poder trascender la enfermedad, el envejecimiento y la muerte.
Comprender así la Verdad suprema, el Amor puro y la bendición de la Existencia.
Y poder servir a la humanidad según tú plan.
(Qué así sea)

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marinamarina






Registrado: 10 May 2010
Mensajes: 736

MensajePublicado: Dom Jul 22, 2012 8:18 am    Título del mensaje: Responder citando

Mamerto gracias por estas reflexiones de hoy domingo 22-7. Llegaron como anillo al dedo

OÍDO AL TAMBOR:

"El que me sigue
no andará en tinieblas,
sino que tendrá
la luz de la vida"
(Juan 8:12)

_________________
La jornada será larga, pero no nos desanimaremos. Cada día llegaremos, cada día partiremos. Saramago.
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marinamarina






Registrado: 10 May 2010
Mensajes: 736

MensajePublicado: Dom Jul 22, 2012 3:51 pm    Título del mensaje: Responder citando

MAMERTO CON RELACIÓN A ESTO:

Totalmente de acuerdo:
"vino nuevo en odres nuevos"

Si no suelto aquellos dogmas y creencias que me han esclavizado por toda la vida, ¿cómo puedo
introducir en mi la enseñanza? Debo renovar ese odre viejo.
Mente y corazón limpios y preparados para recibir lo nuevo.
Si se lo dejo solo a la mente, lo convierto en "frío y calculador"
Si se lo dejo solo al corazón, ,lo convierto en una "llorantina" y una victimización.

El frío de la mente debe enfriar un poco el corazón y
el calor del corazón debe entibiar a la mente.
El yin y el yang en perfecta armonía, ¡¡como debe ser!!

ME PARECE EXCELENTE TU INTERPRETACIÓN. HAY OTRA ARISTA O VÉRTICE COMO DIRÍA CHÁVEZ:
EN EL ASPECTO POLÍTICO TENEMOS NUEVAS IDEAS, POR EJEMPLO MISIÓN SUCRE Y LA METIMOS EN ESE ODRE VIEJO DEL MPPEU, Y DE LAS UNIVERSIDADES. FÍJATE EN LO QUE SE CONVIRTIÓ NI EN UNA COSA NI EN LA OTRA,ROMPIÓ EL ODRE Y SE DERRAMÓ LA BELLA IDEA, ANDA DESPARRAMADA POR TODAS PARTES SIN COSTURAS, SIN CONTENEDOR.

_________________
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MAMERTO KADO






Registrado: 15 Nov 2010
Mensajes: 2047

MensajePublicado: Dom Jul 29, 2012 6:42 am    Título del mensaje: DOMINGO 29 DE JULIO DE 2012 Responder citando



PRESTAR ATENCIÓN A LAS INTENCIONES

Un cambio personal positivo se inicia en nuestra conciencia. Responsabilizarse personalmente de los pensamientos, palabras y acciones es tomar el control del volante y poner el proceso de cambios en movimiento. De esta manera conduciremos nuestros pensamientos hacia la dirección precisa y valiosa; frenaremos las palabras hirientes antes de emitirlas; sabremos cuándo “hacernos a un lado” para evitar “chocar” con otro; y mantendremos el motor en funcionamiento de forma consistente para que la batería se mantenga cargada mediante acciones puras, realizadas sin esperar nada a cambio. Cuando prestamos atención a las motivaciones y a las intenciones, el motor funciona sin problemas y recorremos un mayor kilometraje en términos de progreso y resultados.

Es necesario hacer un examen rutinario. Las diferencias entre las intenciones positivas y las negativas son sutiles y a veces difíciles de detectar. La costumbre de ver y hablar sobre los defectos de los demás, por ejemplo, a veces es consciente y a veces no lo es.
De hecho, el hábito puede estar tan arraigado que ni siquiera advirtamos que estamos teniendo pensamientos inútiles sobre las debilidades de los demás. A menudo, tales pensamientos son las semillas de los chismes. Estos tienen un efecto directo o indirecto no sólo en la persona de la cual se habla, sino también en los chismosos. Aunque esta conducta se pueda defender como inocente, las huellas dejadas por las intenciones negativas se vuelven más profundas y deterioran el ambiente.

Otras formas de intenciones negativas incluyen el demostrar que uno tiene razón reprimiendo a los demás; manipularlos, aunque sea sutilmente; esperar el respeto de los demás sin respetar o depender de otros debido a la propia imperfección o inseguridad interna.

Aun cuando algunas de estas motivaciones pueden ser claramente evidentes para uno y para los demás, otras intenciones pueden estar ocultas incluso para uno mismo y requieren de un examen profundo para detectarlas, entenderlas y cambiarlas.

Las intenciones positivas, por otro lado, se pueden reconocer cuando, de forma natural y espontánea, respetamos y beneficiamos a los demás; apreciamos la originalidad y las cualidades de todos y les damos la libertad de ser ellos mismos. Incluso cuando debamos decir palabras que puedan percibirse como una medicina amarga, como opinar sobre una conducta inapropiada o sobre algo que pueda afectar la vida de alguien, las palabras se pronuncian directa y honestamente, con humildad y con consideración hacia la sensibilidad del otro.
Cuando se trata con dignidad y respeto al receptor de la opinión, se le escucha con empatía y se le implica en las decisiones sobre los cambios, el diálogo se puede experimentar como algo positivo, que abre las puertas a la oportunidad y da a esa persona la experiencia del logro. Las intenciones positivas fortalecen al instrumento o al emisor de esta información para que permanezca “limpio” y “directo”, incluso cuando da un mensaje delicado. (Brahma Kumaris)

DE TODAS MANERAS, SE FELÍZ

El profeta Natán solía acercarse al Rey David todas las noches y decirle: “esto es lo que hiciste mal hoy, las cosas malas que dijiste, a quien heriste hoy”. ¿Puedes imaginar ser confrontado todas las noches con cada transgresión que cometiste durante día? ¡La mayoría de nosotros ni siquiera querría ir a dormir! Pero el Rey David era diferente. Cuando escuchaba estas cosas, escribía una canción de alegría. Le traía mucho júbilo saber qué había hecho mal durante el día porque entendía que sólo teniendo esta información sabría qué necesitaba corregir, y sólo con esta información él podría revelar más de su potencial en este mundo.

Esta historia nos recuerda que la única forma en la que podemos saber qué tenemos que cambiar es al reconocer el lugar en el que “el otro lado” se ha infiltrado en nuestra personalidad. La acción de reconocer es el primer paso hacia la elevación espiritual. Si estamos abiertos esta semana, entonces el universo nos mostrará aquellos aspectos de nosotros mismos que nos están bloqueando de la verdadera plenitud en nuestras vidas.

Piénsalo. Cuando alguien nos ofende, nos enojamos o cortamos con esa persona. Cuando dicen algo que no nos gusta, nos apresuramos a considerarlos estúpidos o inútiles. Entonces ¿no es increíble como el Creador no hace lo mismo con nosotros? El Creador siempre escucha.

EL creador siempre nos da otra oportunidad.

Esta semana, intentemos ser como el Creador; permanecer abiertos a las cosas difíciles sobre nosotros que no nos gusta escuchar, que quizás nos gustaría desechar. No deberíamos sentir la necesidad de matar al mensajero; después de todo, el mensajero está para ayudarnos. Sin importar cómo se vea por fuera, mientras hayamos hecho todo lo que podamos hacer para crear un ambiente positivo para nosotros mismos, todo lo negativo que nos llegue será para enseñarnos una lección o para mostrarnos un aspecto de nosotros mismos que necesitamos
evolucionar y cambiar.

La Madre Teresa dijo una vez: “No todos nosotros podemos hacer grandes cosas, pero podemos hacer pequeñas cosas con inmenso amor”. De manera similar, por lo general queremos cambiar el mundo entero, con todos sus problemas, al mismo tiempo. En vez de ello,
permanezcamos contentos para cambiar esas cosas pequeñas que podemos cambiar ahora mismo, aunque la ciencia nos está mostrando, y los kabbalistas lo han dicho por siglos, que nuestras acciones positivas tienen un efecto cuántico en el mundo.

Así que esta semana, vamos a aprender a ser felices como el Rey David cuando el universo nos muestre qué necesitamos cambiar para que podamos superar nuestros bloqueos y acercarnos a la Luz del Creador. (Karen Berg)
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MAMERTO KADO






Registrado: 15 Nov 2010
Mensajes: 2047

MensajePublicado: Dom Ago 05, 2012 5:55 am    Título del mensaje: DOMINGO 5 DE AGOSTO DE 2012 Responder citando


EL TIMO: LA LLAVE DE LA ENERGÍA VITAL

En el centro del pecho, detrás del hueso donde la gente toca cuando dice 'yo', queda una pequeña glándula llamada TIMO. Su nombre en griego, 'thýmos', significa energía vital. Será necesario decir más?
Si, es necesario decir algo más... Porque el timo sigue siendo un ilustre desconocido. El crece cuando estamos alegres y encoje a la mitad cuando estamos estresados y aún más cuando nos enfermamos.
Esa característica confundió durante mucho tiempo a la medicina, que solo lo conocía a través de las autopsias y siempre lo encontraba achicado y encogido.
Se suponía que se atrofiaba y dejaba de trabajar en la adolescencia, tanto es que durante décadas los médicos americanos bombardeaban timos perfectamente saludables con altas dosis de rayos X, creyendo que su 'tamaño anormal' podría causar problemas.
Más tarde la ciencia demostró que, así mismo encogiéndose después de la infancia, el sigue siendo activo; es uno de los pilares de nuestro sistema inmunológico, junto con las glándulas adrenales y la espina dorsal y está directamente conectado a los sentidos, la conciencia y el lenguaje.
Como una central de teléfonos por donde pasan todas las llamadas, hace conexiones para afuera y para adentro. .
Si somos invadidos por microbios o toxinas, reacciona inmediatamente produciendo células de defensa.
Pero también es muy sensible a imágenes, colores, luces, olores, sabores, gestos, toques, sonidos, palabras y pensamientos. .

Amor y odio lo afectan profundamente
Pensamientos negativos tienen más poder sobre el que los virus y bacterias.
Como esa actitud negativa no existe en forma concreta, el timo intenta reaccionar y se debilita, luchando contra un invasor desconocido y abre espacios para síntomas de baja inmunidad, como los herpes.
En compensación, pensamientos positivos consiguen activar todos sus poderes, recordando que la fe remueve montañas.

Un test del pensamiento
Este simple test puede demostrar esa conexión.
Cierra los dedos pulgar e índice en la posición de 'ok', apriete con fuerza y pida a alguien para intentar abrirlos en cuanto piensa 'estoy feliz'.
Después repita pensando ' estoy infeliz'.
La mayoría de las personas conserva la fuerza en los dedos con el pensamiento feliz y se debilita cuando piensa que está infeliz.
(Sustituya los pensamientos por un delicioso helado de chocolate, una torta de coco, rellena con crema, para ver que sucede...)
Ese mismo test sirve para diagnosticar situaciones bastante más complejas.
Por ejemplo, el médico necesita un diagnóstico diferencial, su paciente tiene síntomas en el hígado que tanto pueden significar cáncer cuanto abscesos por amebas.
Usando láminas con muestras o mismo representaciones gráficas de una u otra hipótesis, testea la fuerza muscular del paciente estando en contacto con ellas y llega al resultado deseado.
Las reacciones son consideradas respuestas del timo y el método, que ha sido demostrado en congresos científicos alrededor del mundo, ya es enseñado en la Universidad de Sao Paulo (Brasil) y a médicos acupunturistas.
El detalle curioso es que el timo queda bien pegado al corazón que se acaba ganando todos los créditos con relación a sentimientos, emociones, decisiones, manera de hablar, de escuchar, estado de espíritu, etc...'
'Estoy con el corazón apretado', por ejemplo, revela una situación real del timo que solo por reflejo envuelve el corazón en el problema.
El propio chakra cardíaco, fuente energética de unión y compasión, tiene más a ver con el timo que con el corazón y es en ese chakra que, según las enseñanzas budistas, que se da el pasaje del estado animal al estado humano.
¡Que interesante!, usted puede estar pensando, pero ¿y que con eso?'
Resulta que, si Usted quiere, puede ejercitar el timo para aumentar su producción de bienestar y felicidad.
Por la mañana, al levantar, o en la noche antes de acostarse:
a) - De pie, las rodillas ligeramente dobladas, (la distancia entre los pies debe ser la misma de los hombros). Ponga el peso del cuerpo sobre los dedos y no sobre el talón y mantenga toda la musculatura bien relajada.
b) - Cierre cualquier de las manos y comience a dar golpecitos continuados con los nudos de los dedos en el centro del pecho, marcando el ritmo así: una fuerte y dos débiles. Siga haciéndolo entre 3 y 5 minutos, respirando tranquilamente, mientras observa la vibración producida en toda la región torácica. (Yo hago 20 toques por la mañana y 20 toques por la noche).
El ejercicio estará atrayendo la sangre y la energía para el timo, haciéndolo crecer en vitalidad y beneficiando también los pulmones, corazón, bronquios y garganta. O sea, llenando el pecho de algo que ya era suyo y solo estaba aguardando una mirada de reconocimiento para transformarse en coraje, calma, nutrición emocional, abrazo.

Excelente, íntimo, lleno de estímulo... Bendito Timo. (Dra Nanci Strauss)

NO ESTAMOS SOLOS

No estamos solos. No estamos destinados a la soledad. La verdadera soledad es estar ausente de uno mismo. Cuando una persona se conecta consigo misma, se convierte en un ser unido al universo y ya no conoce más la soledad.

Es por eso que debemos aprender convertirnos de una persona racional a un ser de luz. Entonces encontraremos nuestro sitio en este mundo. Nuestro ser de luz habla el único lenguaje que puede aportar una solución efectiva a un mundo que está a punto de renacer: esta forma de comunicación universal que atraviesa y une todas las formas de vida: el Amor.
Nuestra existencia presente está marcada por un camino de vida donde los velos se retiran poco a poco. Los velos que se levantan nos invitan a tomar consciencia de nuestro propio ser de luz. Y esto no es el fruto de nuestra imaginación, de nuestro desconcierto, sino la marca de nuestra naturaleza profunda y verdadera, a que aspiramos desde hace tanto tiempo. Y eso está a punto de manifestarse ahora.

Somos unos seres únicos que llevamos cada uno un potencial creador que justifica nuestro sitio y nuestra presencia aquí. Lo que podemos hacer, nadie más puede hacerlo por nosotros y nadie lo hará por nosotros. La imagen del mundo que nos ofrecen los medios de comunicación es una imagen de un mundo caótico y violento. Sin embargo, esta imagen del mundo es una apariencia. Corresponde a un mundo regido por seres racionales. Las noticias corresponden a un estado del conocimiento basado en el condicionamiento por lo tanto en valores condicionales. A esto nuestro propio ser de luz puede responder por valores a incondicionales.
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MAMERTO KADO






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MensajePublicado: Dom Ago 12, 2012 6:11 am    Título del mensaje: DOMINGO 12 DE AGOSTO DE 2012 Responder citando



CALMA, PAZ Y CONCENTRACIÓN

Cuando mantengo un estado de calma interior evito ser esclavo de mis emociones. Asimismo ello me ayuda a conservar la calma cuando los demás se acaloran y se irritan. Tener calma no significa mantenerse distante o despreocuparse. Por el contrario, requiere una naturaleza profundamente bondadosa y conciliadora, y servir a los demás del mejor modo posible.

Aceptar las responsabilidades sin sentirse agobiado por ellas puede parecer algo difícil de lograr. No obstante, es posible si me mantengo en contacto con mi ser interior y mi fuerza interna. Si confío en ellos, los valores y principios espirituales actúan como una mano
invisible que guía todos mis pasos en la dirección apropiada. Cuando soy consciente de la acción de esta fuerza, puedo aceptar responsabilidades y cumplir con ellas sin que me inquiete el resultado. Sin duda los frutos serán así provechosos.

Si quiero llevar la paz a los demás, la primera lección que debo aprender es dejar de estar en guerra conmigo mismo. Durante la meditación me retiro al refugio interior de mi alma y me regocijo con el tranquilo fluir de los pensamientos de amor que pasan por mi ser. Sólo cuando he acallado la turbulencia de mi propia mente puedo estar en paz con el mundo.
Cuando he alcanzado cierto grado de paz interior, logro oír la voz de mi sabiduría y sé cuándo y dónde aplicar mi energía para mayor beneficio de todos.

Cuando me enfrento con urgencias, plazos y problemas debo resistir el impulso de inquietarme y saltar de una cosa a la otra, o bien de irritarme o de culpar a los demás, lo cual me restará aún más energía. En lugar de eso debo intentar tener una actitud afectuosa hacia mí mismo y hacia la situación, pues ello llenará de energía mi espíritu. Una actitud afable y comprensiva
hacia la vida ayuda a mantener la mente clara y concentrada y a alcanzar un nivel más elevado de inteligencia espiritual. (Asociación Espiritual Mundial Brahma Kumaris)

CERRANDO ETAPAS

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto.
Cerrando círculos, o cerrando puertas o cerrando capítulos.
Lo importante es poder cerrarlos y dejar ir momentos de la vida que se van terminando.
¿Terminó tu trabajo? ¿Se acabó tu relación? ¿Ya no vives más en esa casa? ¿Debes irte de viaje?...
Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en repetir el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual cosa.
El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y a seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas que ya no existen, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú. Suelta el resentimiento. El repetir "tu película personal" para darle y darle al asunto. Lo único que consigues es dañarte mentalmente, envenenarte, y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no dejas ir? ¿Posibilidades de regresar? ¿Necesidad de aclaraciones? ¿Palabras que no se dijeron? ¿Silencios que lo invadieron?

Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Por salud mental, por amor ti mismo, desprende lo que ya no está en tu vida.

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste solo.

Por lo tanto, es costumbre vivir contigo mismo, y es un trabajo personal aprender a vivir solo, sin la compañía humana o física que hoy te duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque recuerda nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Hay muchas palabras que significan salud mental y cualquiera que escojas te ayudará a seguir adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida! (Paulo Coelho)
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marinamarina






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MensajePublicado: Dom Ago 12, 2012 7:47 am    Título del mensaje: Responder citando

ME VINO COMO ANILLO AL DEDO.

gracias Mamerto.

_________________
La jornada será larga, pero no nos desanimaremos. Cada día llegaremos, cada día partiremos. Saramago.
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MAMERTO KADO






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MensajePublicado: Dom Ago 19, 2012 4:58 am    Título del mensaje: DOMINGO 19 DE AGOSOTO DE 2012 Responder citando

CARÁCTER Y TEMPERAMENTO
Se dice, en general, de cada ver vivo, insecto u hombre, que
tiene su carácter propio o, para emplear un término más vasto, sus
características. En la conversación se emplean indiferentemente
las palabras «temperamento» y «carácter> y, sin embargo, en
realidad, no significan lo mismo.

El temperamento está esencialmente relacionado con lo
vital; es una síntesis de todos los instintos, tendencias e impulsos
que el hombre puede difícil mente corregir o suprimir porque
tienen sus raíces en su naturaleza biológica y fisiológica. El
temperamento, pues, tiene que ver, más bien, con el lado animal.

En cuanto al carácter, no se disocia del temperamento, pero
representa el lado inteligente, consciente, voluntario. El carácter
es el resultado de un trabajo consciente mediante el cual el
hombre ha podido cambiar - añadir o recortar -algo a su
temperamento, gracias a su inteligencia, a su sensibilidad y a su
voluntad. El carácter es el comportamiento de un ser consciente
que sabe lo que hace y adonde va, mientras que el temperamento
representa solamente los impulsos de la naturaleza biológica, las
tendencias inconscientes y subconscientes. El carácter es como
una síntesis de todas las particularidades del temperamento, pero
dominadas y controladas.

Es casi imposible modificar el temperamento, porque cada
uno viene al mundo con tal o cual temperamento bien
determinado. Pero, como el carácter, en cambio, está constituido
por las tendencias conscientes del ser que piensa, que reflexiona,
que desea afirmarse en mejor - o en peor - puede dar nacimiento a
una actitud, a una forma de manifestarse que a menudo está en
contradicción con el temperamento. Eso es el carácter. El carácter
es, de alguna forma, el temperamento matizado, coloreado,
orientado y dirigido hacia una meta, hacia un ideal. Es como un
hábito adquirido conscientemente que acaba por convertirse en
otra naturaleza.

El carácter no existe en el momento del
nacimiento, se forma con el tiempo. Podemos verlo en los niños:
tienen temperamento, pero todavía no tienen carácter.

Hipócrates, distinguía cuatro tipos de temperamentos:

sanguíneo, bilioso (o colérico), nervioso y linfático.

Pero existen otras clasificaciones. Para la astrología tradicional hay siete:

solar, lunar, mercurial, venusino, marciano, jupiterino y saturnino.

Podemos también distinguir tres, según que el hombre sea más
instintivo (con predominio del aspecto biológico), más
sentimental (con predominio del aspecto afectivo) o más
intelectual (con predominio del aspecto mental).

El temperamento es, pues, lo que es; pero el medio, la
familia, la sociedad, la instrucción, etc., ejercen una influencia
sobre él que, al transformarlo, modela el carácter. El individuo
forma su carácter en función del medio y de las condiciones en las
que vive; por eso, precisamente, el carácter puede mejorarse o
deteriorarse. En el carácter interviene la voluntad personal y
consciente, que juega un gran papel porque revela lo que el
hombre ha decidido o aceptado ser, pero la influencia de los
demás también es muy importante.

No es necesario que os explique, una vez más, que si el
hombre nace con talo cual temperamento, no es sin razón. Ya
sabéis que se debe a las vidas anteriores, a las encarnaciones
precedentes: en el pasado, el hombre, con sus pensamientos, sus
deseos, sus actos, se relacionó con ciertas fuerzas que determinan
ahora su subconsciente, es decir, su temperamento; y poco puede
hacer en este terreno. Sucede lo mismo que con el sistema óseo:
tampoco ahí puede cambiar nada; no puede ensanchar su cráneo,
ni alargar su nariz, ni enderezar su mentón si lo tiene hundido.
Igualmente, el temperamento está constituido por elementos
inconscientes, y, si bien es cierto que en la naturaleza todo se
transforma o puede modificarse con la omnipotencia del
pensamiento y de la voluntad, estos cambios, sin embargo, son
tan lentos y tan imperceptibles que podemos considerados como
inexistentes a la escala de una encarnación. Pero, en cambio,
podemos modificar el carácter, mejorado, moldeado, y éste es,
precisamente, el trabajo del discípulo de una Enseñanza espiritual.
Suponed un hombre dinámico, fogoso, incluso violento; es
tan brusco y tan categórico que no puede pronunciar una frase sin
herir a los demás o contrariar sus intereses. Su temperamento
impulsivo es el que le empuja a producir erupciones y
explosiones. Pero un día, este hombre se da cuenta de que su
actitud le causa grandes perjuicios y, gracias a su voluntad,
consigue, al cabo de algún tiempo, dulcificar su carácter y poner,
como se dice, un poco de agua en su vino. En realidad continúa
siendo capaz de responder con injurias o con golpes - y así será
hasta el fin de su existencia - pero, gracias a su voluntad, consigue
dominarse y encontrar el gesto, la palabra, la mirada que no
produzcan daños. Esto es el carácter.

El carácter es, pues, una forma de comportamiento
(comportamiento para con los demás y para consigo mismo), que
está injertada, si queréis, en el temperamento. Es una actitud, una
manera de actuar, que resulta de la unión, de la unificación de
diversos elementos, cualidades o defectos determinados.
El trabajo del discípulo debe estar fundamentando en este
conocimiento del temperamento y del carácter para que pueda
llegar, aunque su temperamento no le predisponga demasiado
para ello, a moldearse un carácter extraordinario de bondad, de
grandeza y de generosidad. No es fácil, desde luego, porque, si
no, todo el mundo habría conseguido ya tener un carácter divino;
pero hay que trabajar en este sentido.

Tomemos aún el ejemplo del árbol. ¿Dónde está su
temperamento? En las raíces. Son las raíces las que determinan
toda la estructura, las cualidades y la fuerza del árbol. En cuanto
al carácter... claro que un árbol no puede tener carácter, pero, sin
embargo, sus frutos y sus flores tienen cualidades, propiedades
particulares (astringentes, laxantes, calmantes, excitantes,
nutritivas, etc.) que podemos decir constituyen su «carácter».
Pues bien, el árbol no podría producir sus manifestaciones
características, sus flores y sus frutos, si no tuviera raíces. Y, de la
misma forma, el hombre no podría tener un carácter si no tuviese
un temperamento. El temperamento le sirve como depósito del
que extrae los elementos de su carácter. Sucede como en una
fábrica o en un laboratorio: tal producto corresponde a tal
laboratorio, tal fabricación a tal fábrica. Está determinado.
En los animales, no podemos hablar de carácter. El carácter
de los gatos, de los perros, de las ratas, es su manera particular de
morder, de arañar, de ladrar, de comer, de correr. Es, por tanto,
poca cosa. Los animales sólo tienen temperamento, porque, como
acabo de deciros, el carácter es una particularidad que el hombre
forma conscientemente en sí mismo; mientras que los animales no
pueden hacer nada para transformarse, son tal como los ha hecho
la naturaleza. La diferencia, pues, entre los animales y los
hombres estriba en que los animales están limitados por su
temperamento, están condenados a no poder salirse de los límites
que la naturaleza les ha impuesto y siempre son fieles a su
instinto. Cuando se despedazan entre sí, los animales son
inocentes, no transgreden las leyes de la naturaleza, porque actúan
conforme a estas leyes. Mientras que los hombres disponen de
muchas posibilidades y de condiciones favorables para
transformarse, para bien o para mal, e incluso para transgredir las
leyes naturales y no obedecerlas.
Llegamos ahora a una cuestión mucho más práctica: la de
cómo transformarse. Evidentemente, es difícil; la materia de
nuestro ser físico y psíquico es resistente, no se deja moldear
fácilmente. Sin embargo, es posible, y vamos a ver cómo.
La materia existe bajo cuatro formas: sólida, líquida,
gaseosa e ígnea, que corresponden a los cuatro elementos: tierra,
agua, aire y fuego. Cada uno de estos elementos se caracteriza por
tener una sutilidad y una movilidad cada vez mayores en relación
a los demás elementos precedentes. Se puede decir que volvemos
a encontrar estas cuatro grandes categorías en el hombre mismo: a
la tierra le corresponde el cuerpo físico; al agua le corresponde el
cuerpo astral (el corazón); al aire le corresponde el cuerpo mental
(el intelecto); al fuego le corresponde el cuerpo causal (el
espíritu). ¿Qué relaciones existen entre todos estos elementos?
Para comprenderlo, vamos a leer ahora una página del gran libro
de la naturaleza viviente.

Alguien volvía un día de dar un paseo por el borde del mar.
Yo le digo: « ¿Qué ha visto Vd. allí abajo? - Nada de particular. -
¿Cómo? ¿No ha visto nada? - No, no había nada que ver: el mar
estaba en calma, el sol brillaba, y esto es todo. - Pero había allí
algo esencial, algo que, si Vd. lo hubiese visto y comprendido,
podía cambiar toda su vida, transformar todo su ser.»
Evidentemente, me mira asombrado. Y o le pregunto: « ¿Ha visto
las rocas? - Sí. - ¿y ha observado sus formas recortadas? - Sí. -
¿Quién ha hecho eso? - El agua, desde luego, al lanzarse sobre
ellas. - ¿y quién ha empujado al agua? -El aire. - ¿y quién ha
puesto el aire en movimiento? - Bueno, debe haber sido el sol. -
¡Muy bien!» Pero me mira aún sin comprenderme, y entonces le
explico.

El sol pone el aire en movimiento, el aire actúa sobre el agua
y el agua sobre la tierra. Traduzcamos: el espíritu actúa sobre el
intelecto, el intelecto sobre el corazón, y el corazón sobre el
cuerpo físico. Por eso, debéis aprender a trabajar con vuestro
espíritu, porque éste iluminará al intelecto; el intelecto, a su vez,
instruirá al corazón, y el corazón purificará el cuerpo físico. Sí,
comprendiendo el trabajo de los cuatro elementos, podéis
transformaros: primero el carácter, y después, quizá un día
lleguéis incluso a cambiar un poco el temperamento. Es posible
transformarse enteramente, pero sólo si se empieza por el
principio: por el espíritu. Poned en vuestro espíritu a un ser
sublime, y concentraos en él todos los días: introducirá en
vosotros vibraciones nuevas que se propagarán poco a poco hasta
las profundidades de vuestro ser.

Evidentemente, se trata de una empresa de larga duración
cuyos resultados no veréis de inmediato, pero que eso no os
detenga. ¡Mirad cuánto tiempo ha necesitado el mar para moldear
las rocas! ¡Vamos, ánimo!, vosotros también llegaréis, un día, a
moldear vuestra «roca», vuestro cuerpo físico.
Tomado de:
(ELTRABAJO ALQUIMICO O LA BUSQUEDA DE LA PERFECCCION
Tratado por el Maestro OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV)
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MAMERTO KADO






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MensajePublicado: Dom Ago 19, 2012 5:04 am    Título del mensaje: DOMINGO 19 DE AGOSOTO DE 2012 Responder citando

CARÁCTER Y TEMPERAMENTO
Se dice, en general, de cada ver vivo, insecto u hombre, que
tiene su carácter propio o, para emplear un término más vasto, sus
características. En la conversación se emplean indiferentemente
las palabras «temperamento» y «carácter> y, sin embargo, en
realidad, no significan lo mismo.

El temperamento está esencialmente relacionado con lo
vital; es una síntesis de todos los instintos, tendencias e impulsos
que el hombre puede difícil mente corregir o suprimir porque
tienen sus raíces en su naturaleza biológica y fisiológica. El
temperamento, pues, tiene que ver, más bien, con el lado animal.

En cuanto al carácter, no se disocia del temperamento, pero
representa el lado inteligente, consciente, voluntario. El carácter
es el resultado de un trabajo consciente mediante el cual el
hombre ha podido cambiar - añadir o recortar -algo a su
temperamento, gracias a su inteligencia, a su sensibilidad y a su
voluntad. El carácter es el comportamiento de un ser consciente
que sabe lo que hace y adonde va, mientras que el temperamento
representa solamente los impulsos de la naturaleza biológica, las
tendencias inconscientes y subconscientes. El carácter es como
una síntesis de todas las particularidades del temperamento, pero
dominadas y controladas.

Es casi imposible modificar el temperamento, porque cada
uno viene al mundo con tal o cual temperamento bien
determinado. Pero, como el carácter, en cambio, está constituido
por las tendencias conscientes del ser que piensa, que reflexiona,
que desea afirmarse en mejor - o en peor - puede dar nacimiento a
una actitud, a una forma de manifestarse que a menudo está en
contradicción con el temperamento. Eso es el carácter. El carácter
es, de alguna forma, el temperamento matizado, coloreado,
orientado y dirigido hacia una meta, hacia un ideal. Es como un
hábito adquirido conscientemente que acaba por convertirse en
otra naturaleza.

El carácter no existe en el momento del
nacimiento, se forma con el tiempo. Podemos verlo en los niños:
tienen temperamento, pero todavía no tienen carácter.

Hipócrates, distinguía cuatro tipos de temperamentos:

sanguíneo, bilioso (o colérico), nervioso y linfático.

Pero existen otras clasificaciones. Para la astrología tradicional hay siete:

solar, lunar, mercurial, venusino, marciano, jupiterino y saturnino.

Podemos también distinguir tres, según que el hombre sea más
instintivo (con predominio del aspecto biológico), más
sentimental (con predominio del aspecto afectivo) o más
intelectual (con predominio del aspecto mental).

El temperamento es, pues, lo que es; pero el medio, la
familia, la sociedad, la instrucción, etc., ejercen una influencia
sobre él que, al transformarlo, modela el carácter. El individuo
forma su carácter en función del medio y de las condiciones en las
que vive; por eso, precisamente, el carácter puede mejorarse o
deteriorarse. En el carácter interviene la voluntad personal y
consciente, que juega un gran papel porque revela lo que el
hombre ha decidido o aceptado ser, pero la influencia de los
demás también es muy importante.

No es necesario que os explique, una vez más, que si el
hombre nace con talo cual temperamento, no es sin razón. Ya
sabéis que se debe a las vidas anteriores, a las encarnaciones
precedentes: en el pasado, el hombre, con sus pensamientos, sus
deseos, sus actos, se relacionó con ciertas fuerzas que determinan
ahora su subconsciente, es decir, su temperamento; y poco puede
hacer en este terreno. Sucede lo mismo que con el sistema óseo:
tampoco ahí puede cambiar nada; no puede ensanchar su cráneo,
ni alargar su nariz, ni enderezar su mentón si lo tiene hundido.
Igualmente, el temperamento está constituido por elementos
inconscientes, y, si bien es cierto que en la naturaleza todo se
transforma o puede modificarse con la omnipotencia del
pensamiento y de la voluntad, estos cambios, sin embargo, son
tan lentos y tan imperceptibles que podemos considerados como
inexistentes a la escala de una encarnación. Pero, en cambio,
podemos modificar el carácter, mejorado, moldeado, y éste es,
precisamente, el trabajo del discípulo de una Enseñanza espiritual.
Suponed un hombre dinámico, fogoso, incluso violento; es
tan brusco y tan categórico que no puede pronunciar una frase sin
herir a los demás o contrariar sus intereses. Su temperamento
impulsivo es el que le empuja a producir erupciones y
explosiones. Pero un día, este hombre se da cuenta de que su
actitud le causa grandes perjuicios y, gracias a su voluntad,
consigue, al cabo de algún tiempo, dulcificar su carácter y poner,
como se dice, un poco de agua en su vino. En realidad continúa
siendo capaz de responder con injurias o con golpes - y así será
hasta el fin de su existencia - pero, gracias a su voluntad, consigue
dominarse y encontrar el gesto, la palabra, la mirada que no
produzcan daños. Esto es el carácter.

El carácter es, pues, una forma de comportamiento
(comportamiento para con los demás y para consigo mismo), que
está injertada, si queréis, en el temperamento. Es una actitud, una
manera de actuar, que resulta de la unión, de la unificación de
diversos elementos, cualidades o defectos determinados.
El trabajo del discípulo debe estar fundamentando en este
conocimiento del temperamento y del carácter para que pueda
llegar, aunque su temperamento no le predisponga demasiado
para ello, a moldearse un carácter extraordinario de bondad, de
grandeza y de generosidad. No es fácil, desde luego, porque, si
no, todo el mundo habría conseguido ya tener un carácter divino;
pero hay que trabajar en este sentido.

Tomemos aún el ejemplo del árbol. ¿Dónde está su
temperamento? En las raíces. Son las raíces las que determinan
toda la estructura, las cualidades y la fuerza del árbol. En cuanto
al carácter... claro que un árbol no puede tener carácter, pero, sin
embargo, sus frutos y sus flores tienen cualidades, propiedades
particulares (astringentes, laxantes, calmantes, excitantes,
nutritivas, etc.) que podemos decir constituyen su «carácter».
Pues bien, el árbol no podría producir sus manifestaciones
características, sus flores y sus frutos, si no tuviera raíces. Y, de la
misma forma, el hombre no podría tener un carácter si no tuviese
un temperamento. El temperamento le sirve como depósito del
que extrae los elementos de su carácter. Sucede como en una
fábrica o en un laboratorio: tal producto corresponde a tal
laboratorio, tal fabricación a tal fábrica. Está determinado.
En los animales, no podemos hablar de carácter. El carácter
de los gatos, de los perros, de las ratas, es su manera particular de
morder, de arañar, de ladrar, de comer, de correr. Es, por tanto,
poca cosa. Los animales sólo tienen temperamento, porque, como
acabo de deciros, el carácter es una particularidad que el hombre
forma conscientemente en sí mismo; mientras que los animales no
pueden hacer nada para transformarse, son tal como los ha hecho
la naturaleza. La diferencia, pues, entre los animales y los
hombres estriba en que los animales están limitados por su
temperamento, están condenados a no poder salirse de los límites
que la naturaleza les ha impuesto y siempre son fieles a su
instinto. Cuando se despedazan entre sí, los animales son
inocentes, no transgreden las leyes de la naturaleza, porque actúan
conforme a estas leyes. Mientras que los hombres disponen de
muchas posibilidades y de condiciones favorables para
transformarse, para bien o para mal, e incluso para transgredir las
leyes naturales y no obedecerlas.
Llegamos ahora a una cuestión mucho más práctica: la de
cómo transformarse. Evidentemente, es difícil; la materia de
nuestro ser físico y psíquico es resistente, no se deja moldear
fácilmente. Sin embargo, es posible, y vamos a ver cómo.
La materia existe bajo cuatro formas: sólida, líquida,
gaseosa e ígnea, que corresponden a los cuatro elementos: tierra,
agua, aire y fuego. Cada uno de estos elementos se caracteriza por
tener una sutilidad y una movilidad cada vez mayores en relación
a los demás elementos precedentes. Se puede decir que volvemos
a encontrar estas cuatro grandes categorías en el hombre mismo: a
la tierra le corresponde el cuerpo físico; al agua le corresponde el
cuerpo astral (el corazón); al aire le corresponde el cuerpo mental
(el intelecto); al fuego le corresponde el cuerpo causal (el
espíritu). ¿Qué relaciones existen entre todos estos elementos?
Para comprenderlo, vamos a leer ahora una página del gran libro
de la naturaleza viviente.

Alguien volvía un día de dar un paseo por el borde del mar.
Yo le digo: « ¿Qué ha visto Vd. allí abajo? - Nada de particular. -
¿Cómo? ¿No ha visto nada? - No, no había nada que ver: el mar
estaba en calma, el sol brillaba, y esto es todo. - Pero había allí
algo esencial, algo que, si Vd. lo hubiese visto y comprendido,
podía cambiar toda su vida, transformar todo su ser.»
Evidentemente, me mira asombrado. Y o le pregunto: « ¿Ha visto
las rocas? - Sí. - ¿y ha observado sus formas recortadas? - Sí. -
¿Quién ha hecho eso? - El agua, desde luego, al lanzarse sobre
ellas. - ¿y quién ha empujado al agua? -El aire. - ¿y quién ha
puesto el aire en movimiento? - Bueno, debe haber sido el sol. -
¡Muy bien!» Pero me mira aún sin comprenderme, y entonces le
explico.

El sol pone el aire en movimiento, el aire actúa sobre el agua
y el agua sobre la tierra. Traduzcamos: el espíritu actúa sobre el
intelecto, el intelecto sobre el corazón, y el corazón sobre el
cuerpo físico. Por eso, debéis aprender a trabajar con vuestro
espíritu, porque éste iluminará al intelecto; el intelecto, a su vez,
instruirá al corazón, y el corazón purificará el cuerpo físico. Sí,
comprendiendo el trabajo de los cuatro elementos, podéis
transformaros: primero el carácter, y después, quizá un día
lleguéis incluso a cambiar un poco el temperamento. Es posible
transformarse enteramente, pero sólo si se empieza por el
principio: por el espíritu. Poned en vuestro espíritu a un ser
sublime, y concentraos en él todos los días: introducirá en
vosotros vibraciones nuevas que se propagarán poco a poco hasta
las profundidades de vuestro ser.

Evidentemente, se trata de una empresa de larga duración
cuyos resultados no veréis de inmediato, pero que eso no os
detenga. ¡Mirad cuánto tiempo ha necesitado el mar para moldear
las rocas! ¡Vamos, ánimo!, vosotros también llegaréis, un día, a
moldear vuestra «roca», vuestro cuerpo físico.
Tomado de:
(ELTRABAJO ALQUIMICO O LA BUSQUEDA DE LA PERFECCCION
Tratado por el Maestro OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV)
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MAMERTO KADO






Registrado: 15 Nov 2010
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MensajePublicado: Dom Ago 26, 2012 5:10 am    Título del mensaje: DOMINGO 26 DE AGOSOTO DE 2012 Responder citando


ESTRES

Las presiones del trabajo son abrumadoras.
Las responsabilidades son pesadas.
Cuando cierro los ojos,
Las demandas de los demás son todo lo que veo.

A veces las responsabilidades pueden volverse tan grandes que no puedes mantener tu equilibrio mental.
Tu atención se dispersa. Los sentimientos de frustración llevan a una tremenda infelicidad. Te duele adentro.
No duermes lo suficiente, comes mal, y discutes con los demás.

Los sabios podrían vivazmente declarar que todo eso es la insensatez de la humanidad. Sin duda tienen
razón, pero las palabras de los sabios son demasiado elevadas cuando estamos mendigando en el polvo
por nuestra supervivencia. Muchos de nosotros debemos enfrentar esas presiones, al menos por el momento.
Aunque nos gustaría escapar de esta locura, no seríamos capaces de renunciar a la sociedad de una vez.

Cuando uno está bajo estrés, la conciencia del Tao es imposible. Si estás luchando en el campo de batalla, o luchando en la oficina, o luchando en tu hogar, o luchando en tu mente, no hay tal cosa como estar con el Tao. Si estás enrevesado en ese tipo de vida, deberás contentarte con enfrentar valientemente tus problemas -hasta que no puedas hacer otra cosa que renunciar.

Cada momento que estés con tus problemas, no estás con el Tao. Lo mejor que puedes hacer es recordar que nuestro estrés no es la realidad absoluta.


Los problemas no pueden
Ser resueltos de una vez.
Lentamente desata los nudos
Divide para conquistar.


Para resolver problemas, ayuda el primero entender si son un rompecabezas, un obstáculo o un enredo. Un rompecabezas sólo necesita ser analizado con cuidado: Es como desenrollar una bola de hilo y requiere paciencia más que ninguna otra cosa. Un obstáculo debe ser superado: Debemos usar fuerza y perseverancia para ya sea destruir o apartar lo que nos está bloqueando. Un enredo nos atasca en un laberinto de limitaciones: Esta situación de lo más peligrosa requiere que usemos todos nuestros recursos para lograr salir tan rápidamente como sea posible.

Sin embargo, sin importar cuál sea el problema, es importante no tomar la cosa como un todo. Descomponlo en componentes más pequeños, más fáciles de manejar. La mayoría de las situaciones problemáticas son una combinación de rompecabezas, obstáculos y enredos, Al fracturarlos en estos elementos más básicos, pueden ser manejados con facilidad. Incluso las dificultades más grandes pueden ser resueltas cuando son reducidas lentamente. Entonces, los nudos de la vida se desatan tan fácilmente como si tuviésemos un hechizo mágico.

YO NO SOY ESTE FRÁGIL CUERPO

No somos nuestros cuerpos. Esta puede parecer una afirmación extraña. Después de todo, no hay otro objeto en esta tierra al que conozcamos más íntimamente. ¿Por qué no habríamos de identificarnos con él?

¿Qué hay de nuestros cuerpos que sea tangible? Por supuesto tiene sustancia, ¿pero cómo explicamos la voluntad? Un cadáver es tan tangible como un ser vivo, pero nadie confundiría los dos. Algo misterioso explica las diferencias entre un cuerpo vivo y uno muerto. Algo nos anima.

Es la mente la que dirige la energía. ¿Pero qué de la mente podemos llamar definitivo? Es como una llama parpadeante: En ningún punto podemos determinar sus contornos exactos. Mientras más de cerca nos examinamos, más sutiles se vuelven las distinciones. Todo se vuelve bastante indistinto. Nos aferramos obstinada pero fútilmente a la impresión de que podríamos encontrar algo al reducir las cosas.

Es todo bastante confuso. Pero una cosa es segura: No soy este cuerpo frágil.

LAS CUATRO LEYES ESPIRITUALES DE LA INDIA

La primera ley dice:
"La persona que llega es la persona correcta", es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos
rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice:
"lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido". Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras
vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe él: "si hubiera hecho tal cosa...
hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que
aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas
son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice:
"En cualquier momento que comience es el momento correcto". Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después.
Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará, LO QUE ES PARA UNO ES PARA UNO Y NADIE MAS VA A DISPONER DE LO QUE ES PARA TI.

Y la cuarta y última:
"Cuando algo termina, termina". Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto
es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.

Creo que no es casual que estemos leyendo esto, si este texto llega a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado.
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MAMERTO KADO






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MensajePublicado: Dom Sep 02, 2012 5:38 am    Título del mensaje: DOMINGO 2 DE SEPTIEMBRE DE 2012 Responder citando

CINCO CLAVES PARA HALLAR LA GENUINA FELICIDAD
(Por el Dr.Jorge Carvajal Posada)


El Paraíso no es ajeno, tu lo pintas y entras después en él


Podríamos callar, mirarnos a los ojos y sonreírnos. Podríamos encontrar en esos ojos una humanidad profunda
y entrar en ese territorio de la magia que es el territorio de la vida. Podríamos creer que vivimos mas allá
de existir, a pesar de nuestro dolor…
A pesar de nuestras pequeñas miserias hay tanta grandeza en la semilla humana… Hay tanto en nosotros
esperando para ser, para fructificar, para amar… Hay tanta humanidad esperándonos en las fronteras,
esperando un encuentro entre el Norte y el Sur, entre el Oriente y Occidente… para así encontrar ese sol
del centro del ser humano.

Hay tanto en nosotros esperando revelarse, recrearse, fructificar. Somos semilla y a partir de ese potencial
infinito, de ese océano interior podemos re-encantar la vida. Podemos volvernos a crear y así divertirnos y gozar.
¿Y si de pronto pensáramos todos que el sentido de la vida es la felicidad? ¿ Y si nos atreviéramos a ser felices?
¿Cómo seria eso? ¿Cuales serian los ingredientes de la felicidad? ¿Si pudiéramos identificarnos con el ser que somos
y no con la sombra, la apariencia o la dependencia? ¿Y si de repente volviéramos a ser lo que somos, auténticos,
creadores de nuestros propios dias?

¿Si pudiéramos entrar de lleno en ese rio profundo de la vida que nos habita en cada instante, para
encontrar en su cauce, corrientes de amor?
¿Si pudiéramos despertar ese torrente amoroso que habita en nuestra sangre…? ¿Si pudiéramos
reencontrar la fuerza de nuestra propia identidad y así nos completáramos los unos a los otros?
¿Si pudiéramos, como Pablo Neruda decir: Súbete conmigo a nacer, hermano?
¿Si pudiéramos entrar en nosotros y aceptarnos reconocernos y amarnos…? Dejar de buscar a Dios
en el exterior y descubrir que estaba allí en nosotros, esperándonos en nuestro propio corazón con
su infinito potencial. Si el unico partido que tomáramos fuera a favor del ser humano y nuestra única
religión, la del amor, y nuestro unico método, el de la hermandad? Descubriríamos que cada cosa,
cada evento es un maestro con el alma como aprendiz.

¿Si nos bajáramos de los pedestales del orgullo, de la maestría y del materialismo de una vida repetitiva
y nos inventáramos la vida y regresáramos a la inocencia y ésta no fuera una inocencia ingenua, sino
consciente? Entonces, volveríamos a ser como niños, porque el Reino de la inocencia es el Reino de los
Cielos y él está en nosotros y es un templo de relaciones…?
¿Si miráramos al dolor y la enfermedad como un Maestro? ¿Si aprendiéramos la lección y más allá de la
culpa y más allá de la carga pudiéramos liberar la levedad de ese aprendizaje y con esa levedad ascender?

Hay seres humanos que creyeron en imposibles y los realizaron. Ahí está Ghandi, Simón Bolívar, la Madre
Teresa… Ahí están con la desnudez de su autenticidad. No tuvieron más escudo que su conciencia del
amor y su corazón abierto. Soñadores de imposibles que nos demostraron que los imposibles se realizan
cuando creemos en nosotros. Cuando creemos en nosotros activamos el potencial de un Dios que no es
externo, sino que es interior, un Dios que nos acompaña y nos da su energía y su fuerza.

¿Es posible ser felices? Sí, es posible, a pesar del dolor, pues el dolor no es lo contrario de la felicidad.
Es posible ser felices a pesar de la muerte, pues la muerte no es lo contrario de la vida. Es posible ser
felices a pesar de la tristeza, pues la tristeza no es lo contrario de la alegría. La felicidad es ese
sentimiento leve de compasión y de aceptación que te lleva por la vía del Ser.

La felicidad es ese sentimiento incondicional en el que tú amas porque te da la gana, porque sí, porque
llueve o hace sol; en cualquier caso sin ninguna condición. La felicidad sólo puede partir de ti. No es
exterior, no depende de tu economía… La gente hoy, en Europa, tiene una economía dos veces superior
a la de hace treinta años, pero es dos veces más infeliz. La felicidad no depende de los conocimientos.
El conocimiento sin corazón es destructivo. De repente, adquieres un cáncer y descubres ese estado interior
desde el cuál también puedes ser feliz. La felicidad es una construcción interior, parte de un paraíso interno.
El Paraíso no es ajeno, tú lo pintas y entras después en él. Tú lo creas y lo re-creas.
En la felicidad no hay un Dios exterior. Tú eres a imagen y semejanza de ese Creador que habla en tu
palabra, mira en tu mirada y ama con tu amor. ¿Podríamos entonces vislumbrar nuestro camino hacia la
felicidad? Sí. Ese camino es un camino de retorno. Es un camino de consciencia. Es un camino que libera
porque no está hecho de dependencias.

Nada que te ate, nada que te amarre, nada que conduzca al poder… te lleva a la felicidad. Más poder
no da más felicidad, si no, más dependencia. Más placer no constituye más felicidad. Más vivir para los
sentidos hace que pierdas el sentido. La felicidad es un camino hacia el sentido, un sendero que
empieza en tu interior y termina en tu interior. Tú eres el centro del universo cuando eres consciente de ti.
La felicidad parte de la atención que es el uso fundamental de la conciencia. Cuando estás atento, te
centras y eres dueño de ti mismo y de tu potencial. Cuando estás atento, generas un láser con tu
propia consciencia y ahí habitas y tienes el movimiento, la vida y el ser. Cuando estás atento,
construyes un espacio interior que te conecta con el infinito. Cuando estás atento, construyes el instante
y en ese instante eres eterno. Cuando estás atento, te reconoces a ti mismo y vuelves a nacer de ti mismo,
siendo el parto y el partero; eres el Creador, porque naces de ti y regresas a tu conciencia.
La atención es el momento más importante de la consciencia, es el momento de la creación en el que
descubrimos el presente, es el tiempo de la sincronicidad, el tiempo de la resonancia. Uno nace al
presente por la renuncia al pasado, al deshipotecar la vida de los condicionamientos del pasado.
Tenemos la vida hipotecada con las expectativas hacia el porvenir y entonces nos perdemos el
lugar de la vida que es este instante. Este instante es sagrado porque en este instante, y no
en otro, vive el ser. Allí no hay tener, allí no hay placer, allí solamente bulle el ser y ese ser es lo
que somos: potencial infinito que nos habita, Dios tan inmanente como trascendente… Ese Dios
Universal se interioriza en nosotros y convierte la vida en algo mágico. Ese Dios nos humaniza y
nos redime. Ese Dios permite que el reino mineral cante y baile y que el reino vegetal florezca y
que el reino animal pueda sentir. Ese Dios permite que el ser humano tenga las alas del pensamiento
y desde las alas del pensamiento restaure la intuición, la visión de la totalidad. Desde esa visión de la
totalidad nos unimos de nuevo en el maravilloso Camino de Regreso al Creador, que Es y Somos.
El primer paso a la felicidad es la autenticidad. La autenticidad es una genuina identidad, una identidad
única, original; es la identidad que nos hace íntegros… La vida es creativa cuando es única. La vida
es arte, se goza, se inventa a cada momento. Cuando eres único vives la magia del amor. El amor no
se gasta, no es repetitivo, no se fatiga, el amor no es rutina, ni condición… Es una fuerza magnética,
atractiva que te renueva a cada instante.

Cuando te puedes renovar a cada instante eres único. Cuando eres único, te das cuenta de que
eres importante, porque eres irrepetible y no tienes competencia posible, porque puedes compartir, te
puedes entregar sin temor a perderte y con cada entrega te vas a renovar, te vas a completar y además,
vas a completar al otro con tus ojos, con tu abrazo, con tu palabra, con tu silencio, con tu compañía, con
tu presencia… Así puedes disfrutar la vida. Primera clave para la felicidad: sé como tú; no como nadie más,
único, irrepetible y original.

Da tu propia nota en la sinfonía de la creación, esa nota que es necesaria porque no hay dos seres humanos
como tú. Cuando tú no pretendes ser como nadie más que como tú, entonces descubres esa corriente hermosa
del Creador que eres, y entras en el mundo maravilloso de tu tierra, de tu raíz, de tu savia, entras en el lugar
desde el que puedes re-nacer. Si no tienes ese útero que te está pariendo, que es tu propia identidad, si no
te aceptas, si no te amas, si no te afirmas, nada podrás encontrar. Autoafírmate para que te completes, para
que completes el universo.

Ello no sería posible si no te hubieras perdonado. Lo más duro en el momento de la muerte es la culpa, no el
cáncer o es el dolor. Lo más doloroso es el miedo al más allá, al infierno de esa falsa creencia de que hay
un Dios castigador, el temor oculto de que Dios no te va perdonar. Pero Dios es amor, y donde hay amor no
puede haber juicio. El juicio está dentro de ti, el infierno está dentro de ti y eres tú quien lo ha construido.
Sin embargo, podrías construir un paraíso. La pregunta es: ¿cuentas contigo, te aprecias, te valoras, te reconoces?
Ese es el primer paso en el sendero de la felicidad. Es un paso hacia el interior. Encuéntrate contigo, en tu centro.
Respira profundo y siente la maravilla de la vida. El sol brilla para ti, los pájaros cantan para ti y el aire y de la magia
de la mañana soplan para ti.

El universo celebra tu presencia cuando tú te presentas ante ti. Entonces, descubres tu rostro, que no es otro
que el del amor, recuperas tu poder y entras en comunión.
Vives en alegría y levedad y ya no tienes el peso del cuerpo, de la culpa, del condicionamiento… Aceptas tus luces
y tus sombreas.

Reconocerás la nota clave de un corazón que nace y muere a cada instante. La muerte y el renacimiento del
corazón es la sístole y la diástole, dura un solo segundo. En cada segundo el corazón se da entero. Si el
corazón guardara una gota en cada segundo, en una hora tendríamos insuficiencia cardíaca. Hermoso sería
que nosotros pudiéramos atender esa ley del corazón y así en cada segundo, desde tu identidad, entregar
y fructificar sin medida. Ese fruto dulce de tu vida se hizo para dar.

Cuando ya tengas tu tierra y tu paraíso, multiplica tus semillas, porque así, dándote, se liberan y es dando
como recibimos. Cuando nos damos descubrimos nuestra genuina identidad, nuestra tierra, nuestro paraíso.
Cuando hay un yo aparece un tú. Entre el tú y el yo se genera un movimiento de resonancia, de comunicación
coherente, de diálogo. Surge ahí una inteligencia que representa tu capacidad de adaptarte a la vida. No hay
una inteligencia espiritual, separada de la inteligencia molecular. Es una inteligencia dinámica y adaptativa: tu
capacidad de adaptación a la vida.

El segundo movimiento hacia la felicidad es la adaptabilidad. Adáptate a la vida, al cambio, a la corriente.
No te resistas pues produces calor, desgastas tu energía. Cuando no te resistes, la vida pasa a través de ti y
te refresca y te fecunda.
Necesitas del otro para mirarte, reconocerte, observarte en ese espejo y poder modificarte y crecer hacia
un nuevo ser. Esa nueva tierra tuya ha sido fecundada por el tú, cuando el tú cabe en el yo, entonces surge
la maravilla del nosotros.
En nuestros estudios hemos comprobado que allí donde hay más confianza en los demás: en el vecino, en el
de al lado, en el gobernante, en el empresario…, allí donde hay más confianza porque hay más transparencia y
más honestidad, hay también una mayor felicidad.
Nuestra tierra es vulnerable y puede así germinar. Nosotros somos también vulnerables y nos podemos adaptar.
Nuestra adaptabilidad es nuestra mejor fortaleza.
¿De qué esta hecha nuestra vulnerabilidad? Está hecha de flexibilidad. No tenemos que ser perfectos. Cuando
somos auténticos y a la vez somos flexibles podemos germinar. Cuando el propósito del alma germina, entonces
nos podemos realizar.

La segunda clave es por lo tanto humildad. La humildad es la clave del aprendizaje, sólo desde la humildad
podemos abrir nuestro corazón y sensibilizar nuestra piel, todas nuestras pieles, la piel de nuestro campo
mental, de nuestro campo emocional y abrirla a la caricia del cosmos.
Vulnerabilidad, humildad y flexibilidad son las claves para la nueva vida, para recuperar el poder de servir y
disfrutar. El orgullo nos impide disfrutar, porque el orgullo nos separa. El orgullo divide y destruye el territorio
de la conciencia, que es el territorio del nosotros.
Dos movimientos pues hasta el presente: El yo interno que nos conduce a la autenticidad y en segundo
lugar la adaptabilidad para llegarnos al tú y construir un nosotros.
Ahí viene la tercera condición para la felicidad, la más difícil de todas: la vida cambia y todo muere.
No hay nada constante. Todo muere salvo el cambio. No te resistas al cambio. El cambio te introduce
en una corriente de transformación y transmutación que permite al Espíritu fecundarte.
El cambio es fuerza transmutadora. No temas el caos, pues es la matriz del cambio. No temas la oscuridad,
pues son reveladores de la luz. Cuando aceptamos las transformaciones y las transmutaciones podemos
ascender en la savia de la evolución, florecer y dar nuestro fruto.

Cuando nos reconocemos, encontramos la crisis aseguradora del cambio. Vivir es un proceso de cambio
permanente. Cuando tenemos crisis, la vida se bifurca y no vuelve a ser la misma.
El cuerpo es un instrumento del ser y el ser es ese proceso de cambio permanente que nos empuja en un
proceso de aprendizaje continuo… Vivir es encender un fuego interior, es convertir el conocimiento en
sabiduría que nos permite desenvolvernos en un proceso de cambio permanente.
En el presente podemos siempre aprender del pasado. Podemos cambiar la historia aprendiendo las lecciones.
Hay dos tipos de seres humanos: los aprendices y las víctimas. Tú puedes optar por una u otra vía. Puedes
optar por dejar de ser víctima de tus creencias. Recuerda que ellas también pueden ser dagas o cáncer,
pueden ser fatales.

Tú terminas convertido en aquello que crees de ti. Tú creas el universo en el que crees. Si tú crees que eres
culpable, te castigarás de mil maneras. Si tú crees que no eres digno, te enfermarás. Podrías, sin embargo,
mirar al pasado, con ojos de presente, de presencia y de amor, no para quedarte en el dolor de tu pasado,
sino para aprender la lección que dejaste de aprender.

Todas las lecciones aprendidas te ayudan a disfrutar de la Presencia que habita en tu presente.
Los problemas los podemos volver a re-vivir desde la consciencia y no desde la culpa o el condicionamiento.
El problema no es lo que nos pasó, el problema es cómo vivimos lo que nos pasó. Si pudiéramos dejar el rol de
la víctima, podríamos resolver esos aspectos cruciales que siguen congelados en nosotros.
La historia no es lo que pasó, sino la lectura que haces de ella. Si no dejas ir a las cosas, éstas se siguen
reflejando en tu fisiología, en tus relaciones, en tu vida…, turbando tu felicidad.
La sensibilidad nos puede liberar o nos puede matar. Si la abordamos desde la posición de la víctima,
se convierte en lágrimas de cocodrilo, en sensiblería y nos predispone a la manipulación que es el terreno de
la inconsciencia. Eso no es una verdadera relación humana, pues hay posesión, chantaje…
En el terreno de la sensiblería todos somos víctima. ¡Que se acabe ese territorio de la sensiblería y el chantaje
emocional y asumamos nuestra responsabilidad! Cuando nos duele la vida es que nos estamos despertando.
No necesitamos tantos analgésicos. De pronto, necesitamos un dolor más grande para saber lo que éramos.
De pronto, alguien necesita ver la cara de la muerte para constatar el valor de su vida, de su mujer, de su hijo…
Tal vez tengamos que ver en la cama a nuestro hijo, que tiene una leucemia, para experimentar que es una
enfermedad que no sólo tiene que ver con los glóbulos blancos, sino con la forma en que nos comunicamos.
Que no sólo tiene que ver con una radiación ionizante, sino con nuestra agresividad, con nuestro desamor…
No hay nada más radiactivo que las emociones contenida, retenidas y reprimidas.
Un día nos duele la vida y la vida nos dice que también es con nosotros y nos acerca un dolor que es un despertador.
Un día vemos la proximidad de la muerte y ella nos enseña las lecciones más hermosas de la vida.
Un dolor nos hace sensibles, nos ablanda. Todo fruto maduro es blando. El amor deja de ser un amor duro y
dominante y casi perfecto y se convierte en ternura, entonces vuelves a nacer. La sensibilidad nos hace
tiernos. Los viejecitos se vuelven tiernos y les cuentan cuentos a los nietecitos. Inician el camino de regreso,
el camino de regreso es la ternura.

En el seno del caos renacemos. En el caos existe un vórtice de sensibilidad infinita que nos permite
transformarnos y emerger y con ello, llega también la felicidad.
El estado de emergencia es un estado de alerta intenso, de genuina presencia, de éxtasis. Se trata
de un estado en que, aún con todas las perturbaciones, te encuentras contigo mismo. Paradójicamente,
en el ojo del huracán hay una infinita paz y adquieres un potencial infinito.
El problema no es lo que ocurra fuera, si no lo que ocurre dentro de ti. Es posible, aún con toda la turbulencia,
que mantengas tu serenidad. La serenidad es la paz profunda e inconmovible del ser que te permite abordar los
procesos de cambio sin resistencia.

He ahí la tercera vía a la felicidad: no te resistas al cambio. Aprovecha la oportunidad de cada crisis. Utiliza
tu infinita sensibilidad. Aprovecha las oportunidades que te brinda la vida para acceder a un nuevo potencial.
Aprovecha la bifurcación cuando la vida no vuelve a ser igual. Aprovecha las semillas que la vida siembra
en tu corazón, cuando la vida te duele profundamente. Aprovecha el parto del caos para nacer a un orden
superior y así recrear y reinventar tu vida.

La cuarta vía a la felicidad es la responsabilidad. A un animal no le podemos pedir responsabilidad, pero
sí a un ser humano. Responsabilidad es una sensibilidad convertida en capacidad de responder. Tu evolución
está determinada por tu grado de responsabilidad.
¿A qué respondes? ¿Respondes por tus actos, respondes por ti? ¿Respondes al dolor ajeno? La
responsabilidad es una condición esencial del amor. El amor sin responsabilidad es lo más peligroso que hay en
este mundo. En nombre del amor hemos cometido las mayores barbaridades.
La responsabilidad hace que el amor sea una verdadera respuesta a la felicidad. El amor es reconocer lo esencial
del otro. La responsabilidad nos permite comunicarnos y corresponder. El amor nos lleva a un universo maravilloso
de correspondencias.

Todo verdadero amor surge de la amistad y toda genuina amistad es reciprocidad, es una vía que va en dos direcciones.
Donde hay reciprocidad hay resonancia, donde hay correspondencia hay correctas relaciones humanas. Esa es la
más maravillosa lección que vinimos a aprender: correctas relaciones humanas. En ello somos todos aprendices.
Vinimos a aprender a relacionarnos. No vinimos a aprender a ser ingenieros o abogados. Esos son instrumentos para
relacionarnos. El hombre es un ser relacional y vinimos fundamentalmente a aprender relaciones humanas
respetuosas, responsables, liberadoras. No son relaciones sociales para retenernos, para poseernos, para chantajearnos.
Lo son para liberarnos y completarnos.

Así transformamos la ecología de la Tierra, que no es una ecología externa. Lo que le pasa a la Tierra es lo que le está
sucediendo al corazón del hombre. Si yo abro mi corazón, abro la tierra dentro de mí. Si me amo y amo a mis
semejantes, amo también a la tierra, al paisaje y la atmósfera. Y si amo con un amor puro no me contaminaré.
El resentimiento es el agente contaminante.
El amor liberador existe en la reciprocidad responsable. Amar es dar y recibir. Hay más sabiduría en el saber recibir.
A menudo nos negamos a recibir el regalo de la sonrisa, de la mirada del otro, por no comprometernos, por no quedar
en deudas. Necesitamos infinitas deudas de amor como vía a la felicidad. La gratitud es esa habilidad que revela tu
propia luz.

La quinta y última vía a la felicidad es la sencillez. La belleza es sencilla. Sólo lo sencillo es integro, sólo lo que
es integro nos conduce a la unidad. La sencillez es transparencia, claridad, humildad, honestidad. Nos permite bajar
del pedestal y entrar en la corriente de la gente.
Conquistar el código de la sencillez en tu vida te lleva a ser feliz. No se trata de ser el gigante de tus sueños,
ni el enano de tus complejos… sino de entrar en la corriente de la gente y sentirte uno con todos ellos.
Conquistar el código de la sencillez en tu vida es condición para ser feliz, porque no tienes ninguna expectativa,
porque así eres feliz con todo y a pesar de todo. Esa felicidad te hace entrar en comunión con tu humanidad.
En esa comunión nos damos cuenta que somos la voz del Creador, que a la vez somos co-creadores, llamados a
recrear la creación.

Estamos aquí para conectarnos a la gran cadena de la vida, a esa gran cadena de inteligencia cósmica, río de
conciencia. Somos mediadores entre los reinos inferiores y superiores de la naturaleza.
Cuando somos sencillos reflejamos el Alma, no para la vida eterna, sino para aquí y ahora en vivo y en directo.
Ya no sólo comunicarnos, sino fundirnos por el centro, de corazón a corazón y así entrar en esa corriente de la
evolución que pasa a través de nosotros para liberarse.
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MAMERTO KADO






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MensajePublicado: Dom Sep 09, 2012 6:32 am    Título del mensaje: Responder citando


BUSCANDO LA FELICIDAD


El hombre aspira a la felicidad permanente, que está seguro de que
existe y que intenta alcanzar a través del placer. Éste, sin embargo, es fugaz, puntual, y nunca duradero, por lo menos el que proviene de causas exteriores. Estudiemos el asunto con cierto detalle a continuación:
A.- Fijémonos en que la vida está, en realidad, compuesta de
adicciones, unas buenas y otras malas, que llamamos vicios. Pero
adicciones, al fin. El adicto se cree un ser libre que "hace lo que
quiere con su cuerpo”. La realidad, si embargo, es muy otra porque, precisamente, lo único que no es, es ser libre y, si bien puede sentirse feliz en el momento de satisfacer su adicción, ésta lo tiene permanentemente esclavizado. Así vemos que :

1.- El fumador ha de comprar el tabaco, tenga o no medios
para ello o tiempo y le apetezca o no.
Se siente mal cuando se abstiene.
Se desprecia íntimamente porque sabe que está minando su
salud y reduciendo su calidad de vida futura, si no su duración.
Se le hace patente su falta de voluntad para imponerse a su
vicio.

2.- El ludópata puede sentirse feliz mientras juega, pero
pronto se da cuenta de que ha dispuesto de un dinero que le hará falta luego, a él o a los suyos, o que no era suyo, o que no podrá devolver. Y ya no es feliz, con el desasosiego que todo ello le crea, más el permanente tirón de la adicción que lo tiene esclavizado. Y la vergüenza ante sí mismo por lo que está haciendo.

3.- El adicto al sexo puede tener momentos, - brevísimos –
de intensa felicidad, pero luego, pasados esos instantes, todo cambia y vienen la indiferencia o las discusiones o el hastío o el alejamiento, para volver a empezar y no lograr nunca sentirse plenamente satisfecho. Sólo le cabe profundizar en su adicción, hasta llegar a la animalidad, a las perversiones, quizás a la delincuencia... sin alcanzar nunca la plena satisfacción a la que aspiraba.

4.- El drogadicto puede tener sus “vuelos” o su “resistencia
a prueba de cansancio” o lo que sea pero, pasados esos momentos, la droga se cobra su precio y uno va perdiendo el dominio de sí mismo, las energías, la lucidez, la ecuanimidad...y acaba en un submundo del que le va a ser difícil salir.

5.- El poderoso - adicto al poder - puede sentirse momentáneamente feliz, si alcanza cierta cota de él pero, enseguida se dará cuenta de que:

- Sigue teniendo a alguien por encima, que coarta y limita ese
poder y, por tanto, le impide ser feliz permanentemente.

- Las circunstancias externas le imposibilitan el ejercer su poder
libremente y le están continuamente limitando su ejercicio.

- Su propia conciencia, sus convicciones íntimas, su ideario, su
religión, su educación y, sobre todo, su miedo a perderlo, le impiden
disfrutar de ese poder omnímodamente con lo que, por definición,
deja de ser ‘’poder’’.

6.- El famoso – adicto a la fama - puede sentirse
momentáneamente feliz si adquiere cierto renombre, pero pronto se
percata de que es imposible hacer durable ese placer, pues
- La fama peligra cada instante y el conservarla o aumentarla
exige tal esfuerzo, tal entrega, tales sacrificios, tales
hipotecas en tiempo, libertad, intimidad, etc., que hacen
imposible la felicidad.

7.- El rico – adicto a la riqueza - puede, por un tiempo,
sentirse feliz si alcanza determinado nivel de posesiones, pero pronto ve que:
- La preocupación que supone su conservación, no le deja disfrutarla.

- El deseo de incrementarla, que lleva anejo, le subyuga y hace infeliz.

- El miedo a perderla le impulsa a cometer actos injustos, de explotación de sus semejantes, que le impiden ser feliz de modo permanente.

8.- Uno puede sentirse feliz temporalmente dando pábulo a
cualquier deseo de cualquier tipo (causar envidia, vengarse de
alguien, etc.). Pero, inmediatamente, pasado ese instante de satisfacción íntima y quizás intensa de felicidad, uno se ve obligado a un esfuerzo considerable para procurarse el próximo instante feliz, y ese esfuerzo necesario le impide serlo mientras se esfuerza.
Resulta muy significativo que el suicidio se dé con tanta frecuencia
entre gente acomodada, famosa, poderosa, con un status envidiable para los demás.

B.- ¿No existe, pues, la felicidad? En lo externo, no. Basados en lo

externo, no hay posibilidad sino de determinados momentos, y muy breves, de pseudo felicidad.

Entonces, ¿cómo se logra? Si no está en lo externo, habrá que

buscarla en lo interno. Y lo lógico, aceptada esta afirmación, sería buscar en lo interno con el ahínco con que se suele buscar en lo externo.
Pero, ¿qué es lo interno? Lo interno es lo más importante, lo más
valioso que tenemos, porque es nosotros mismos.
Imaginad un ojo o una lupa o un telescopio o un microscopio. Los
cuatro son capaces de ver multitud de cosas, próximas o lejanas, grandes o pequeñas. Toda su existencia se la pasan viendo cosas, enfocando cosas, haciendo posibles verdaderas maravillas. Pero no lo saben. No tienen la posibilidad de verse a sí mismas viendo cosas. Ni siquiera de verse a sí mismas, con lo cual se ven privadas de la felicidad inmensa que, el saber de qué son capaces y el hacerlo conscientemente, podría proporcionarles.


Si la lupa diera valor sólo a un determinado objeto, hasta el punto de no ver ningún otro, estaría limitando su capacidad de ver y, por tanto, su capacidad de ser feliz viendo otros miles de objetos, quizás más hermosos.

De todos modos, sin embargo, seguiría teniendo la facultad de ver y de aumentar cuanto quisiese. Y eso es, precisamente lo que ocurre con la vida, tal como la vive la mayor parte de los hombres: Pendientes sólo de un aspecto, el externo, de lo que dicen o hacen o piensan o sienten los demás, se alejan, insensible pero inevitablemente, de lo que ellos mismos son o piensan o hacen o dicen o sienten:


Tratamos de hacer propia la felicidad que el cantante de turno nos asegura sentir, o su propio dolor; y hacemos propios los pensamientos del pensador o escritor; o nos emocionamos con las emociones del actor; o nos identificamos con el gozo que, aparentemente, les producen, al rico la ostentación, al famoso la fama o al poderoso el poder.

Pero eso no deja de ser lo que sienten y experimentan y viven los
demás. ¿Qué es, entonces, lo que sentimos y pensamos y hacemos y
experimentamos nosotros? ¿Qué aportamos de nuestra propia cosecha?

¿Hasta qué punto somos capaces de conocernos y de saber realmente cómo somos, puesto que ya sabemos cómo son los demás? ¿Es que sólo los demás sienten o piensan o hacen o son humanos? ¿Es que no tenemos en nuestro interior potencias suficientes para generar nuestros propios pensamientos y nuestras propias emociones y nuestros propios actos?

¡Pues claro que las tenemos!

El problema está en que, llevados por los innumerables estímulos que la vida actual hace llegar a nuestros sentidos, nos alejamos, cada vez más, de nuestro propio ser y llegamos a olvidarnos completamente de que somos seres iguales o incluso mejores que aquéllos a los que tanto admiramos y cuyos pensamientos, emociones y actos hacemos estúpidamente nuestros.

Entonces, ¿hemos de cerrar los ojos, taparnos los oídos y dejar de pensar? No. Todos esos estímulos están ahí y debemos recibirlos y aceptarlos, pero reconociendo que pertenecen a las vidas de otros.

Lo que hemos de hacer nosotros, una vez percibidos esos estímulos, esas imágenes o palabras o ideas es, encerrarnos con nosotros mismos y sacar nuestras propias conclusiones, nuestras propias ideas, nuestras propias lecciones. Lo mismo que hace la planta, que:

recibe la lluvia, la acepta y la absorbe, pero luego la elabora, es decir, le saca el jugo mediante sus propios procesos internos. Y esa absorción y esa elaboración son las que la hacen crecer. Nadie podrá discutir que la lluvia hizo crecer a la planta. Pero nadie podrá ya reconocer aquella lluvia en esa planta que, gracias a ella y a su elaboración interna, la ha convertido en savia y ha sabido desarrollarse. Claro que la planta hace todo esto de modo
inconsciente y exento de libertad, obedeciendo simplemente las leyes naturales, y el hombre, en cambio, tiene la posibilidad de hacerlo conscientemente. El hombre puede, si quiere, verse a sí mismo. Y puede estudiar su propia composición, su propia estructura, su propio funcionamiento y, además, puede actuar libremente y “mirar o enfocar o aproximar o aumentar’’ lo que desee.

Y ahí está el secreto. Porque esa posibilidad es lo que le habilita para ser feliz, siempre que se dé cuenta de que la felicidad no estriba en los objetos, más o menos valiosos, que pueda ‘’ver’’ (puesto que eso lo hacen el ojo, y la lupa y el microscopio y el telescopio y no son felices por ello), sino en el hecho de saber que puede verlos y puede verlos cuando quiera. Es el conocer sus propias capacidades lo que puede hacer feliz al hombre, al margen de lo que pueda hacer. Es el saber que es libre, que es creador, que existe al margen de las cosas, más allá de las cosas, que no tienen por qué esclavizarlo ni someterlo ni siquiera influenciarlo, porque no son más que objetos externos que uno puede manejar, pero que no participan, ni pueden ni podrán nunca participar de

nuestro ser, ni podrán afectar a nuestra facultad de verlos ni a nuestra libertad de mirarlos o no. Están fuera, son instrumentos, son accidentes, nos son ajenos y, si les damos valor, nos dominarán y, si no se lo damos, los dominaremos.
La actitud del hombre corriente, pues, persiguiendo las cosas,
viviendo exclusivamente en lo externo, no representa más que una especia de ilógica e irresponsable huida hacia delante. (Francisco-Manuel Nácher)
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MAMERTO KADO






Registrado: 15 Nov 2010
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MensajePublicado: Dom Sep 16, 2012 5:45 am    Título del mensaje: DOMINGO 16 DE SEPTIEMBRE DE 2012 Responder citando


CUANDO CAMBIAMOS, EL MUNDO CAMBIA

Al enfocarnos en nuestro propio espacio interior, podemos ir desarrollando conocimiento y claridad acerca de nuestra verdadera identidad. De esta manera podemos diferenciar lo que hacemos, es decir, nuestros roles, de lo que realmente somos. Así, al conocernos mejor, nos daremos cuenta de que la manera en que nos vemos a nosotros mismos influye sobre la manera en que vemos el mundo. Si cambio la visión de mí mismo, el mundo cambia.

Si quiero conocerme, debo aprender a observarme. Conocerme significa darme cuenta de que la forma en que me veo a mí mismo, influye en mi percepción del mundo que me rodea. Conocerme significa tomar conciencia de la diferencia entre cuerpo y alma, entre ser y humano, entre forma y contenido. Conocerme me permite retornar a la realidad de mi paz interior inherente y volver a experimentar amor genuino y espiritual hacia mí mismo y - como consecuencia - hacia quienes me rodean.

Siempre que sea posible, apartémonos aunque sea por tan sólo unos momentos, del mundanal ruido y enfoquémonos en nuestro interior. Es en el silencio de este viaje interior donde nos daremos cuenta de cuál es nuestra verdadera naturaleza original y qué realmente es la de un ser de paz: en paz con nosotros mismos y en paz con el mundo que nos rodea. A partir de este encuentro con nuestro ser verdadero, podemos proyectarnos hacia nuestras relaciones y responsabilidades, en nuestro hogar y en el trabajo.

Una experiencia que tendremos de forma natural es que al cambiar nuestra percepción de nosotros mismos, cambia nuestra percepción de los demás.
Empezamos a sentir y verles como almas, seres espirituales, interpretando sus diversos roles en esta obra ilimitada de la vida. Comprenderemos que también son en esencia seres de paz, de amor, aunque en muchos casos se han olvidado de lo que son. Al cambiar nuestra visión, nuestra actitud cambia, y en consecuencia lo hacen nuestras palabras y comportamientos. Podremos observar como la armonía se instaura como la base de nuestras relaciones con los demás.

Cuando cambiamos, el mundo cambia... (Asociación Espiritual Mundial Brahma Kumaris)


EL VENENO DE LA IRA

“El veneno resultante de la irritabilidad se llama "imperil" - un peligro dominante. Ese veneno, absolutamente concreto, se precipita sobre las paredes de los canales nerviosos y, de ese modo, se esparce por todo el organismo. (...)

Solamente el descanso puede ayudar al sistema nervioso a vencer ese peligroso enemigo, que tiende a provocar las más variadas irritaciones y contracciones penosas del organismo. (...)
Cuanto más sutil es el sistema nervioso, más penosa resulta la precipitación del imperil. Ese mismo veneno, con un ingrediente, puede contribuir para la descomposición de la materia.
Hay que distinguir entre la indignación del espiritu y la irritación. El fuego de la irritación debe subdividirse en dos tipos. Cuando la irritación tiene carácter cósmico impersonal, la corriente del prana puede llevarse su veneno. Pero cuando la presunción y la piedad de sí fortalecen la irritación, entonces el sedimento del veneno se deposita en los centros etéricos del individuo. En este caso, no hay posibilidad de retirarlo; sólo se puede eliminarlo mediante el pensamiento cósmico.(Base del Amor Incondicional)

…Es grande la fuerza curativa de las emanaciones de gratitud.

El sedimento del imperil os fue mostrado. Es exactamente ese veneno el que causa tanta preocupación en las personas. No olvidéis que la mayor ignorancia es menor que una gota de imperil, pues el imperil impregna el espacio cuya pureza es responsabilidad de todos.
Ciertamente, el imperil es el mayor destructor de la energía psíquica. Pero tampoco deben olvidarse tres perturbadores: el miedo, la duda y la piedad de sí. Cuando pueda efectuarse la medición de la energía psíquica por medios mecánicos, será instructivo observar cómo esos perturbadores interrumpen la corriente de energía. Esa corriente de energía es ayudada por esfuerzos tales como la auto-abnegación y la realización espiritual.

Por última vez, Yo hablaré sobre la irritación. Se ha de pensar en el perjuicio, no sólo personal, sino también para el espacio. Ese gusano…no cesa de devorar el aura planetaria. Su mal se arrastra por debajo de todos los trabajos.

Es necesario guardar al fuego como a un tesoro. (Agni o fuego del Espíritu)

El fósforo de los nervios se está consumiendo como una mecha, y ¿cuál es la utilidad de la lámpara sin ésta? (El imperil acaba con el fósforo de nuestro sistema nervioso)

Uno ha de ser capaz de pasar al menos un día sin la más ligera irritación. El Imperil corroe los más significantes reflejos de la energía.” (Tomado del Libro Hojas del Jardín de Morya)

GOBERNAR LA MENTE

Una de las metas más elevadas en nuestro progreso espiritual es recuperar la soberanía interior, es decir, que el alma gobierne su mundo interno: la mente, el intelecto y las tendencias.

En particular, es la mente la que hace que fluctúe el estado de soberanía. El alma es el soberano y la mente es su ministro, sin embargo a veces es la mente la que se hace soberana y somete al alma. La conciencia correcta es: yo, el alma, soy el rey. La mente no es el rey, es el ministro. Coopera conmigo. Ser constantemente el amo de la mente se describe como tener el derecho a la auto-soberanía.

Si la auto-soberanía no es constante significa que a veces tenemos un derecho y otras veces nos volvemos dependientes. Para conseguir la anhelada paz y armonía en nuestro reino interior, lo primero que necesitamos es controlar la mente. El significado de soberanía interior es que el alma tiene el poder de gobernar. Sin poder de gobernar, nuestro reino no puede funcionar.

El obstáculo más importante en gobernar nuestro reino lo constituyen nuestros viejos hábitos y tendencias basados en una conciencia falsa, la conciencia limitada e ilusoria del ego, a partir de la cual hemos creado apegos, debilidades y defectos.

Para recuperar la auto-soberanía necesito enfocar mi mente en la fuente suprema de paz y pureza, el ser supremo, y llenarme de fortaleza y poder espiritual, para estabilizarme en una conciencia elevada y recuperar la capacidad de gobernar mi mente con armonía y estabilidad.

La naturaleza original del alma es la misma que la del ser supremo: el alma es por naturaleza benevolente, benefactora, llena de buenos deseos y sentimientos puros hacia todas las almas. Esta es mi naturaleza original y la experiencia que tengo que nutrir y sustentar diariamente.
(Asociación Espiritual Mundial Brahma Kumaris)
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