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La cuestión de la democracia

 
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victorinux






Registrado: 05 Nov 2007
Mensajes: 6821

MensajePublicado: Sab Dic 22, 2012 8:40 pm    TŪtulo del mensaje: La cuesti√≥n de la democracia Responder citando

Capítulo 5 de Programming Class Struggle and Social Revolution
THE DEMOCRACY QUESTION
La cuestión de la democracia

    "[La libertad pol√≠tica] es la luz y el aire para el proletariado, y quien la deje secarse o la niegue -o quien aleje al proletariado de la lucha para ganar esas libertades y extenderlas- tiene que ser reconocido entre los peores enemigos del proletariado, no importa cu√°nto amor sienta o finja sentir por el proletariado, no importa si se auto-denomine anarquista o cristiano-socialista o lo que sea. As√≠ como los enemigos francos, ese tambi√©n da√Īa al proletariado y no importa que lo haga por malicia o solo por ignorancia. Tiene que ser combatido de la misma manera como a un enemigo reconocido del proletariado." (Karl Kautsky)

Hab√≠a una vez en que el parlamentarismo era progresista. Como la oratoria parlamentaria era m√°s prestigiosa entonces, el foro parlamentario era una v√≠a crucial para que los partidos pol√≠ticos divulgaran sus mensajes. Clave en el prestigio de la oratoria parlamentaria era el derecho de cualquier parlamentario ordinario de demandar respuestas sobre cualquier t√≥pico del gabinete de ministros, dando por lo tanto a las minor√≠as parlamentarias una audiencia nacional para su oposici√≥n al gobierno. La exposici√≥n de corrupci√≥n o esc√°ndalos, a menudo tras haber obtenido documentos claves de sus simpatizantes en la burocracia gubernamental, pod√≠a aumentarse f√°cilmente con la oratoria parlamentaria. Lo que a su vez pod√≠a reportarse por la prensa del d√≠a independientemente de lineamientos pol√≠ticos. Este "hab√≠a una vez" fue durante el per√≠odo marxista del Sozialdemokratische Partei Deutschlands (SPD), seg√ļn el historiador Lars Lih.
¬ŅQu√© le pas√≥ desde entonces tanto al parlamentarismo como a la "democracia representativa" en general?


Parlamentarismo y "Social-fascismo" revisado:

    "Tomemos el libro de Kautsky sobre parlamentarismo y legislaci√≥n "de calle". All√≠ encontramos que las conclusiones que saca el te√≥rico marxista coinciden con las lecciones aprendidas durante muchos a√Īos por la experiencia de los obreros que se organizan "espont√°neamente". Kautsky protest√≥ fuertemente contra la primitiva concepci√≥n de la democracia de Rittinghausen, ridiculizando a aquellos que en nombre de la democracia demandaban que "los peri√≥dicos populares deb√≠an ser editados directamente por la gente"; el mostr√≥ la necesidad de periodistas, parlamentarios, etc. profesionales [...]" (Vladimir Lenin)

Admito que en mi trabajo anterior estuve muy apresurado en mi aserción sobre el reduccionismo en la cuestión del parlamentarismo de Kautsky antes de renegar. De acuerdo a una nota del historiador Lars Lih:
Adem√°s del Programa de Erfurt, el texto principal para mi reconstrucci√≥n de la perspectiva de Kautsky es Parlamentarismo (1893), citado directamente por Lenin en ¬ŅQu√© hacer? como una autoridad para algunos argumentos claves. Este libre realmente ha sido olvidado por completo (la copia que le√≠ fue una de las m√°s dif√≠ciles de obtener y el m√°s decr√©pito de los textos que consult√© para este comentario) [...] No podemos ver anacr√≥nicamente a Kautsky defendiendo la democracia parlamentaria como si fuera opuesta a, digamos, a la democracia sovi√©tica. Lo que Kautsky quer√≠a decir por "parlamentarismo" en los 1890s es esencialmente la democracia representativa.

Sin embargo, la noción de que la toma de decisiones representativa puede solo ser sobre la base electoral es reduccionista, un punto al que llegué en mi trabajo anterior y que revisaré después en este capítulo.


"Economicismo amplio"

    "Ocasionalmente alguno ha intentado oponer la lucha política a la económica y declarado que el proletariado debería poner su atención exclusiva o en una o en la otra. El hecho es que las dos no pueden ser separadas. La lucha económica demanda derechos políticos y éstos no caen del cielo. Para asegurarlos y mantenerlos se necesita la acción política más vigorosa" (Karl Kautsky)

En la introducción dije que "varias círculos-sectas, hace tiempo, permitieron que el economicismo desacreditado volviera con venganza". Para el lector marxista, el primer revolucionario que identificó específicamente al economicismo como un obstáculo para la política de la lucha de clases era, hablando históricamente, no Lenin sino su mentor teórico -específicamente por enderezar al anti-economicista Ferdinand Lassalle con las palabras mencionadas anteriormente en su autoritativo comentario en el Programa de Erfurt. Para el lector que no está familiarizado con la palabra "economicismo", Lenin hizo un buen sumario en la forma estrecha en 1916:
El viejo economicismo de 1894-1902 razonaba as√≠ [...] el capitalismo ha triunfado en Rusia. En consecuencia no puede haber preguntas sobre revoluci√≥n pol√≠tica. La conclusi√≥n pr√°ctica: o la lucha econ√≥mica se deja a los obreros y la lucha pol√≠tica a los liberales" -es una curva a la derecha- o, en vez de una revoluci√≥n pol√≠tica, una huelga general por una revoluci√≥n socialista. Esta curva a la izquierda fue propugnada en un panfleto ya olvidado del Economista Ruso de los √ļltimos 90.

[Nota: parecería que Lenin fue menos atento a la estrategia de la huelga de masas, de Bakunin a Luxemburgo hasta los comunistas de izquierda de hoy y los círculos del "Programa de transición" -trotskistas- de lo que Mike Macnair era tal como se cita en el cap. 4. Como lo indiqué en mi trabajo anterior, sin embargo, el rango completo de la "acción directa", de la huelga de masas a la publicitada desobediencia civil, tienen lugar en el proceso revolucionario.]

Mirando más atrás, indicios de este economicismo estrecho (significativos pero solo indicios) se re-identificaron con la social democracia alemana durante la era de las Leyes antiSocialistas que precedieron al programa de Erfurt. Consideran las palabras retóricas de Wilhelm LIebnecht, un socialdemócrata revolucionario (y subrayo "revolucionario"):
La cuesti√≥n sobre la posici√≥n que debe ocupar en la lucha pol√≠tica la social democracia puede ser f√°cil y confiadamente contestada si entendemos con claridad que socialismo y democracia son inseparables. Socialismo y democracia no son id√©nticos pero son simplemente expresiones diferentes del mismo principio; se pertenecen mutuamente, se complementan una a la otra y no pueden ser incompatibles entre s√≠. El estado democr√°tico es la √ļnica forma posible de formar una sociedad organizada sobre una base socialista.

Todos los enemigos de la burguesía están de acuerdo con el aspecto negativo del socialismo. Wegener y el obispo Ketteller, el clero católico del Imperio austríaco, los protestantes espalderos del modelo de estado prusiano - todos condenan a la burguesía tan fuerte como el más radical socialista, usando las mismas consignas. Esto demuestra que en sí misma la lucha contra la burguesía no es necesariamente democrática sino que puede surgir de las motivaciones más reaccionarias. Aquí enfrentamos inmediatamente la necesidad de enfatizar no solo el lado negativo del socialismo, sino también su lado positivo que nos distingue de esos reaccionarios y, sobre todo, de llevar una lucha política además de la lucha social, y y de marchar en su fila de vanguardia por ello.
Nos llamamos socialdem√≥cratas porque hemos comprendido que democracia y socialismo son inseparables. Nuestro programa est√° implicado en el nombre. Pero un programa no est√° dise√Īado solo para homenajearlo y que sea repudiado en la acci√≥n. Debe ser el est√°ndar que determina nuestra conducta.

Si nos restringimos a la lucha social o ponemos insuficiente atención a las batallas políticas corremos el riesgo que nuestros enemigos usarán los antagonismos de clase existentes y, de acuerdo a la máxima [divide y vencerás] coquetearán algunas veces con la burguesía en contra de los obreros y otras veces con los obreros en contra de la burguesía.


Mirando a√ļn m√°s atr√°s, el Manifiesto Comunistas identific√≥ un "socialismo" particular que era similar. Aunque eventualmente la mayor√≠a del movimiento internacional social-dem√≥crata sucumbiera al "compromiso" coalicionista policlasista, el padre del m√°rtir revolucionario Karl Liebknecht, desde la perspectiva de hoy, hab√≠a provisto el enlace hist√≥rico entre los economicistas "socialistas" y los que el Manifiesto identific√≥ como "verdaderos socialistas":
Las luchas de los alemanes y especialmente de la burguesía prusiana contra la aristocracia feudal y la monarquía absoluta, en otras palabras, el movimiento liberal, se volvió más serio.
Con esto, la largamente deseada oportunidad se le ofreci√≥ al socialismo "verdadero" de confrontar el movimiento pol√≠tico con las demandas socialistas, de lanzar los tradicionales anatemas contra el liberalismo, contra el gobierno representativo, contra la competencia burguesa, la libertad de prensa burguesa, la legislaci√≥n burguesa, la libertad e igualdad burguesa, y de la pr√©dica a las masas de que ellos no tienen nada que ganar y todo que perder con ese movimiento burgu√©s. El socialismo alem√°n olvid√≥, a √ļltima hora, que el criticismo franc√©s, del que era tonto eco, presupon√≠a la existencia de la moderna sociedad burguesa, con sus correspondientes condiciones de existencia y la constituci√≥n pol√≠tica adaptada a ella, los propias cosas cuyo obtenci√≥n era el objeto de la lucha pendiente en Alemania.
Para los gobiernos absolutos , con sus seguidores párrocos, profesores, hacendados del campo y funcionarios, servía como bienvenido espantapájaros contra la burguesía amenazadora.


Como se sugiere arriba, la genuina lucha pol√≠tica es, en el tiempo presente, oscura para casi todos. La izquierda "social-democr√°tica" conciliadora de clases interpreta la "lucha pol√≠tica" como "cuestiones sociales" -como las "pol√≠ticas de identidad" basadas en raza, g√©nero, etc. y las "pol√≠ticas verdes" basadas en enfrentar la poluci√≥n- y la "lucha econ√≥mica" como populismo econ√≥mico del m√°s bajo com√ļn denominador (relativas a pol√≠ticas de impuestos y gastos, subsidios, regulaciones mercantiles, pol√≠tica monetaria y comercio internacional) y <<facilismo>> colectivo a su lado. Mientras tanto, la mayor√≠a de la izquierda luchadora de clases interpreta la "lucha pol√≠tica" como la "lucha por el socialismo" (n√≥tese el cambio de econ√≥mico a pol√≠tico en el siglo XX) y por "lucha econ√≥mica" las meras luchas econ√≥micas de los trabajadores, tales como las luchas sindicales. Sin embargo, como lo not√≥ Jack Conrad en el Weekly Worker 2006 en t√©rminos mucho menos gen√©ricos:
Aparte, vale la pena aquí, una vez más, tratar con el término "economicismo". Naturalmente los economicistas... definen el economicismo de una manera árida. Así, en sus propias mentes por lo menos, pueden encontrarse inocentes de su horrible acusación. De allí su grito lastimoso: "No puedo entender por qué ustedes en el PCGB nos llaman economicistas". Lo oí una vez, lo he oído miles de veces.
Abajo hay 4 auto-definiciones de economicismo especialmente seleccionadas y representativas, una hidra que se replica.
1 Comencemos con la definici√≥n enga√Īosa de Tony Cliff: "Los socialistas deben limitar su agitaci√≥n a los temas econ√≥micos, primero con las plantas industriales, luego con los reclamos entre plantas, etc. Segundo, de la agitaci√≥n econ√≥mica estrecha los trabajadores aprender√≠a, a trav√©s de la experiencia de la lucha misma, la necesidad de la pol√≠tica, sin la necesidad de que los socialistas lleven la agitaci√≥n a la pol√≠tica general y a los temas sociales que encara el pueblo ruso como un todo."
2)Sigue una definición de diccionarios "comunista oficial": "sus proponentes querían limitar las tareas de del movimiento de la clase obrera a la lucha económica (mejora de condiciones de trabajo, mayores salarios, etc.). Sostuvieron que la lucha política debería ser iniciada por la burguesía sola".
3) Bob Jenkins del grupo socialista internacional puede hablar como la cabeza del trotskismo ortodoxo: economicismo es "orientar la lucha diaria de los sindicatos " y esto "conduce a subestimar la importancia de los temas y movimientos políticos nuevos a menos que se encuentren en los sindicatos".
4) Finalmente tornamos al trotskismo no ortodoxo de Pete Radcliff de la AWL: "economicismo fue el término que usó Lenin para describir las políticas y aproximaciones de revolucionarios que se excluyen de la lucha política... y solo se concentran en la agitación sindical".
No, esto es equivocado. A√ļn contra el "viejo economicismo" de 1894-1902 Lenin present√≥ el t√©rmino en el "sentido amplio". La principal caracter√≠stica del economicismo est√° entre el movimiento espont√°neo y una tendencia general a minimizar lo central de la democracia extrema.


A la luz del moderno corporativismo social empleando parlamentarismo, no sorprende en lo más mínimo que la edición 750 del mencionado periódico presentó un artículo por el no alineado políticamente Lars Lih (sobre, entre otras cosas, el pre-renegado Kautsky como "bolchevique honorario"), donde se hizo esta declaración mordaz contra el economicismo amplio:
Creo que la actitud socialista hacia la libertad pol√≠tica necesita una seria atenci√≥n. En mi libro, enfatizo la primordial importancia de la libertad pol√≠tica como un objetivo de Lenin y los bolcheviques. Pero esta es s√≥lo la mitad de la historia. La raz√≥n principal por la que los social-dem√≥cratas rusos quer√≠an libertad pol√≠tica era para esparcir su propia versi√≥n de la verdad. Cuando estuvieron en posici√≥n de hacer una campa√Īa de Estado monopolista fueron a la libertad pol√≠tica cambiada (¬Ņdial√©cticamente?) en su contrario: la falta de libertad pol√≠tica de sus oponentes los ayudaba a difundir su propia versi√≥n de la verdad.
Y esta no es solo una desviaci√≥n asi√°tica de los bolcheviques rusos. Al contrario, el socialismo europeo todo estaba esc√©ptico de los beneficios de la libertad pol√≠tica en la sociedad burguesa y no ve√≠a realmente mucha necesidad de libertad pol√≠tica en una sociedad socialista. Y su escepticismo estaba, por supuesto, altamente justificado entonces como hoy. As√≠ que la soluci√≥n no es solo decir "reconozcamos la importancia de la libertad pol√≠tica". La actitud apropiada a adoptar es una materia compleja y dif√≠cil. Pero desde donde estoy sentado no veo ning√ļn enfrentamiento con el problema.


Finalmente, a√ļn un selecto grupo de "social-dem√≥cratas" conciliadores de clase est√°n entendiendo la idea al darse cuenta de la genuina pol√≠tica de lucha, como Stefan Berger. Hacia la conclusi√≥n de su Comunismo, Social Democracia y la brecha de democracia comenta:

En lo que puede arg√ľirse equivale a la defensa m√°s espirituosa de las ambiciones de la izquierda europea y, al mismo tiempo, la m√°s aguda cr√≠tica de sus fallas, Geoff Eley ha argumentado desde una perspectiva marxista que "identificar a 'la izquierda' no con el socialismo sino con un marco democr√°tico m√°s amplio y exigente en todas sus dimensiones social, cultural y personal, las implicaciones restrictivas de las crisis del socialismo durante el √ļltimo tercio del siglo XX pueden ponerse bajo control." Desde mi punto de vista esto es fundamentalmente correcto y representa la perspectiva m√°s fructuosa de donde escribir la historia de la izquierda hoy[...] La historia de la izquierda como el motor de los avances democr√°ticos en los siglos XIX y XX "necesita ser recuperada y dado su justo valor". Tiene que ser recuperado porque la izquierda siempre ha dado poca importancia a este aspecto de su historia como parte en la gran lucha para domar o vencer el capitalismo [...] Una completa discusi√≥n de la democracia, pues, necesita ser separada de los debates acerca de los sistemas socio-econ√≥micos.


La cuestión de la Democracia participativa y la Democracia Directa

    "En vez de decidir una vez cada 4 o 6 a√Īos qu√© miembro de la clase dominante ser√° el que va a representar mal a la gente en el parlamento, el sufragio universal debe servir a la gente ..." (Karl Marx)

Inspirado por las reflexiones de Marx sobre la Comuna de Par√≠s, un tiempo atr√°s fui afortunados de encontrar ¬ŅUn espacio para Democracia Participativa?, un blog del soci√≥logo Mark Frezzo de la Universidad del Atl√°ntico de Florida. A pesar de elementos que pueden ser percibidos como una sobre enfatizaci√≥n en la descentralizaci√≥n y el stijinost, el nota lo siguiente:
Por el momento, es suficiente notar que la democracia participativa intenta ir más allá del más significativo debate en la historia de la izquierda -el debate entre abogados de la "reforma" (social-demócratas que favorecen la vía parlamentaria al poder) y los proponentes de la "revolución" (comunistas que favorecen la toma del aparato del Estado). A pesar de las profundas diferencias en organización y doctrina, estas 2 aproximaciones -a menudo llamadas socialismo "evolucionario" y "revolucionario respectivamente- comparten un énfasis en los partidos políticos y una visión del Estado como el agente primario de las transformación social.
Presente en forma embrionaria en la fundación de la Asociación Internacional de los Trabajadores de 1864 y alcanzando sus articulaciones maduras con el Gran Schismo en el movimiento de los trabajadores de 1919-1920, estas 2 tendencias definieron la trayectoria de la izquierda por la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial, la reconstrucción de la post-guerra y la cima de la hegemonía de los EE.UU (1945-comienzos de los 1970s). Sin embargo, las cosas empezaron a cambiar en la crisis de los 1970s -una crisis que afectó a los estados de bienestar keynesiano en el Primer Mundo, al socialismo de Estado del Segundo Mundo, y a los países en desarrollo -sean "burgueses", "no alineaos", o "socialistas"- del Tercer Mundo. Cuando las corporaciones transnacionales empezaron a romper la camisa de fuerza de las regulaciones (culminando en el régimen de producción post-Fordista), los partidos de izquierda y centro-izquierda empezar a abandonar el manejo keinesiano del capitalismo. Con el tiempo, la implementación de políticas neoliberales crearon -como una consecuencia no intencional, de seguro- un espacio para los grupos comunitarios, movimientos populares, ONGs y otros "sociedades civiles actuantes". Aquí es donde se pone interesante el cuento. Siga el hilo.


Una de las premisas central detrás de la democracia participativa es el paralelismo relatio a los órganos seudo-representativos, órganos electoralmente representativos e incluso genuinos órganos representativos (la representación como un concepto se tratará después). Por todo el énfasis tradicional en "cheques y balances", el paralelismo es mucho más efectivo. Un ejemplo crudo del paralelismo es el concepto del poder dual entre las deslegitimadas instituciones del Estado, y las instituciones alternativas. Históricamente, la era de la Primera Guerra Mundial del gobierno provisional en Rusia estaba en competencia directa con los consejos de trabajadores, o sóviets, por legitimidad.

El poder dual, sin embargo, no trata del paralelismo relativo a los √≥rganos representativos electoralmente, mucho menos los genuinamente representativos. El paralelismo entre los comit√©s de f√°brica y los s√≥viets no era una forma de poder dual puesto que los comit√©s hab√≠an sido apenas legitimados por la coalici√≥n provisional liderada por los bolcheviques (provisional hasta la constituci√≥n sovi√©tica de 1918). A√Īadan a la mezcla los comit√©s de ocupantes de cuadras (como opuestos a la tradicional asociaci√≥n de propietarios de viviendas) y uno encuentra un paralelismo mucho m√°s rico que el que representa el doble poder.

Un rango completo de paralelismo permite entender una vez más una observación clave hecha por Marx sobre la Comuna de París: la combinación del poder legislativo y ejecutivo-administrativo en el mismo órgano. Puesto que los políticos han demostrado no ser más competentes que "la chusma" en materia específica que requiere conocimientos técnicos (y en algunos casos menos competente), esta combinación aboliría el estatus legislativo basado en el verbo francés parler ("hablar"): parlamentarismo.

Una cuestión clave planteada por la democracia participativa es el resurgimiento de la democracia directa (hecha posible precisamente por la existencia de partidos propiamente políticos y altamente desarrollados, no a pesar de ellos, nota de Kautsky). El marxista ruso Georgui Plejánov dijo en 1883:
La revolución socialista simplifica todas las relaciones sociales y les da un propósito, al mismo tiempo provee a cada ciudadano de la posibilidad real de participar directamente en la discusión y la decisión de todos los asuntos sociales. Esta participación directa de los ciudadanos en el manejo de los asuntos sociales presupones la abolición del moderno sistema de representación política y su reemplazo por una legislación popular directa.

Aunque la sociedad se ha vuelto muy compleja para el rango completo de decisiones pol√≠ticas hechas por la potencialmente consumidora de tiempo legislaci√≥n popular directa, la moderna tecnolog√≠a de comunicaci√≥n hace posible revivir el antiguo cuerpo griego conocido como la Asamblea, donde cualquier ciudadano (a pesar de excluir al g√©nero femenino y a la clase esclava pro nunca exclusiva del resto de los no poseedores de propiedad) donde cualquier ciudadano pod√≠a asistir , hacer discursos pol√≠tico y votar las decisiones en discusi√≥n. Los temas a discutir, por supuesto, deb√≠an ser los m√°s importantes como el nivel de los impuestos y los asuntos del presupuesto (ambos discutidos en el cap√≠tulo 6), e inclusive las viejas cuestiones de guerra y paz. Un modelo sugerido en a√Īos recientes ha sido apodado "voto a mano" en la que la legislaci√≥n popular puede hacerse acertada y an√≥nimamente por tel√©fono. En este modelo, habr√° m√°s opciones de voto que solo s√≠/no, aunque ser√≠a posible tener como la opci√≥n ganadora la que vence a cada otra opci√≥n de voto en contiendas por parejas, aplicando as√≠ una forma del llamado "m√©todo Condorcet" de la ciencia pol√≠tica (originalmente dise√Īado para elegir candidatos).

El restante ámbito de decisiones políticas sería dejada para órganos especializados con poder combinado legislativo y ejecutivo-administrativo sobre sus respectivas jurisdicciones paralelas. Como estarán compuestos y como se definirá el concept de representatividad y qué claves de paralelismo jurisdiccional existirán son los objetivos de las dos próximas secciones.


El problema de la Demarquía y Representatividad vs Delegación

    "Quiero decir, por ejemplo, que se cree democrático que los funcionarios sean elegidos por sorteo, oligárquicos si son electos y democráticos si no son cualificados por propiedad; por eso es aristocrático y constitucional tomar una característica de una y otra, de la oligarquía que los funcionarios sean elegidos y de la democracia que no sea en base a una cualificación basada en propiedad." (Aristóteles)

A pesar de las objeciones radicales republicanas (tratadas después) la "cuestión de la democracia" no puede ser resuelta totalmente en absoluto sin rebasar a Marx mismo sin tomar las debidas consideraciones a la cuestión de los orígenes griegos. En su uso del filósofo Immanuel Kant para leer a Marx y viceversa, Kojin Karatani escribió esta verdaderamente profunda e importante lección histórica en su Transcrítica:
Hay algo crucial que podemos aprender de la democracia ateniense a este respecto. La antigua democracia se estableció derrocando a la tiranía y equipándose con un dispositivo meticuloso para evitar que la tiranía reviviera. La sobresaliente característica de la democracia ateniense no es la participación de todo el mundo en la asamblea, como se alega siempre, sino un control sistemático del poder administrativo.
El punto crucial fue el sistema de sorteo: elegir servidores p√ļblicos por sorteo y controlar las acciones de los servidores p√ļblicos por medio de un grupo de jurados quienes tambi√©n eran elegidos por sorteo [...] Funciones de sorteo para introducir contingencia en el centro de poder magn√©tico. El punto es sacudir hacia arriba las posiciones donde el poder tiende a concentrarse; el atrincheramiento del poder en posiciones administrativas puede evitarse por un ataque de contingencia. Solo el sorteo actualiza la separaci√≥n de los tres poderes. Si el sufragio universal por voto secreto, es decir, democracia parlamentaria, es la dictadura de la burgues√≠a, la introducci√≥n del sorteo debe ser considerada la dictadura del proletariado.


Complementando la asamblea en la antigua Grecia estaba el Consejo de los 500 que serv√≠a como gobierno permanente. Este consejo se formaba no por elecciones sino por selecci√≥n al azar (kleros en griego) de 500 ciudadanos sobre una base anual. Tales ciudadanos pod√≠an ser electos para servir solo 2 veces en su vida, para un gran total de ¬°2 a√Īos! Tanto para evitar el carrerismo no participativo y los excesos burocr√°ticos.

El mismo principio de selección aleatoria se aplicó al sistema legal, en cuya cima estaba el histórico punto alto de los jurados comuneros soberanos, la Corte del Pueblo de libre juicio. La enorme dimensión de la Corte del pueblo dominada por campesinos, de 500 jurados a más de 1000 en cualquier momento, servía de protección contra el soborno/cohecho. Las elecciones, aunque no del tipo donde el candidato ganador se determinaba por el primer voto sacado al azar de la urna de votación (votación al azar o casi al azar, como se explica después) se reservaba más que todo para los generales, dada la necesidad de experiencia y conocimiento militar especializado.

Una implementaci√≥n moderna de este tipo de representatividad ser√≠a sobre una base estad√≠stica, opuesta a la patente falta de representaci√≥n de grupos de edad, g√©nero, √©tnicos y, ciertamente, las clases, resultante todo de la combinaci√≥n burguesa de sufragio universal y elecciones. La actual falta de representaci√≥n est√° compuesta por el tiempo gastado en patronazgo, nepotismo y la cuesti√≥n general de las personalidades (que el voto aleatorio no puede evitar) -tiempo que pudo haber sido mejor gastado discutiendo y decidiendo sobre otros temas. Aunque se pueda argumentar sobre la pura selecci√≥n al azar, no son efectivas contra selecciones al azar en base a candidatos que necesiten tener ciertos criterios t√©cnicos. Estas selecciones cualificadas al azar ser√≠an aplicada m√°s que todo a consejos especializados, por ejemplo, que tengan jurisdicci√≥n sobre un sistema entero de salud p√ļblica.

¬ŅY los funcionarios abusivos en una demarqu√≠a moderna? Contrario a los reclamos potenciales de republicanos radicales, la posibilidad de remover cualquier funcionario inmediatamente (para no nombrar la remoci√≥n popular de la legislaci√≥n) no es por ning√ļn motivo propiedad exclusiva del principio olig√°rquico conocido como elecciones, ya que muchos estados burgueses no lo tienen en absoluto (y en casos excepcionales, limitado a un punto de inutilidad). De hecho es mucho m√°s parecido al concepto de los jurados que deciden colectivamente un veredicto. El paralelismo puede ser aplicado aqu√≠ en la forma de m√ļltiples v√≠as de despido: desde el despido popular, jurados comunales soberanos sancionando los funcionarios electos que violen la legislaci√≥n popular, de cuerpos de baja representatividad, de los partidos pol√≠ticos, etc. Tambi√©n esta posibilidad deber√≠a extenderse a los jurados mismos y otros funcionarios legales puesto que, como lo not√≥ Marx, los cuerpos judiciales son menos independientes de lo que los pintan en las altas cortes del idealismo liberal:
Los funcionarios judiciales deben desvestirse de la enga√Īosa independencia que solo ha servido para enmascarar su abyecta subordinaci√≥n a los gobiernos victoriosos que, a su vez, han tomado y roto sus votos de fidelidad. Como el resto de los servidores p√ļblicos, magistrados y jueces tienen que ser responsables y revocables.

Deber√≠a notarse que propugnar las selecciones al azar junto con la revocabilidad inmediata por una de las m√ļltiples v√≠as, es sin embargo presentado m√°s en el marco de representatividad (del tipo estad√≠stico) que en el marco de la delegaci√≥n. En las circunstancias actuales, la delegaci√≥n resultar√≠a en muchas revocaciones populares de esos representantes de cualquier forma de pol√≠tica sustantiva o cambios administrativos, sean revolucionarios, progresivos o a√ļn reaccionarios. Los funcionarios p√ļblicos ser√≠an en esencia el blanco y los programas pol√≠ticos no podr√≠an implementarse. En formas m√°s extremas, la delegaci√≥n permitir√≠a la revocabilidad sobre la base de oposici√≥n pol√≠tico-cultural a los delegados que tengan piercings faciales o cabellera inapropiada, el tipo de mandato canallesco que la democracia participativa, demarqu√≠a, etc. debe evitar.


La separación material de la política del Estado de la política socioeconómica habitual

    "Pero la clase obrera no puede simplemente depender de la maquinaria estatal ya lista y usarla para sus propios propósitos" (Karl Marx)

Los luchadores de clase anarquistas difieren de los t√≠picos marxistas en la cuesti√≥n del estado, entre otras cosas. Se provee una definici√≥n sint√©tica de Estado pero ¬Ņcu√°l es su base? Continuando con el recuento de Marx sobre la Comuna de Par√≠s:

El poder del Estado centralizado, con sus ubicuos √≥rganos de ej√©rcito en armas, polic√≠as, burocracia, clero, judicatura -√≥rganos forjados del plan de la divisi√≥n del trabajo sistem√°tica y jer√°rquica- se origin√≥ de los d√≠as de la monarqu√≠a absoluta, sirviendo a la naciente sociedad de clase media como una gran arma en su lucha contra el feudalismo. Con todo, su desarrollo permaneci√≥ atorado con toda la paja medieval, derechos se√Īoriales, privilegios locales, monopolios municipales y gremiales, y constituciones provisionales. La gigantesca escoba de la Revoluci√≥n Francesa del siglo XVIII barri√≥ con todas las reliquias de tiempos pasados, aclarando as√≠ simult√°neamente el suelo social de los √ļltimos estorbos a la s√ļperestructura del edificio del moderno estado levantado bajo el Primer Imperio, √©l mismo descendiente de las guerras coalici√≥n de la vieja Europa semifeudal contra la moderna Francia.

Durante los reg√≠menes subsecuentes, el gobierno puesto bajo el control parlamentario -o sea, bajo el control directo de las clases propietarias- devino no solo el semillero de las deudas e impuestos agobiantes nacionales, con su irresistibles enga√Īos de dinero, lugar y patronaje, se volvi√≥ no solo el dique de contenci√≥n entre las facciones rivales y los aventureros de las clases dominantes, sino que su car√°cter pol√≠tico cambi√≥ con los cambios econ√≥micos de la sociedad. Al mismo tiempo que el progreso de la moderna industria se desarrollaba, ampliando, intensificando los antagonismos de clase entre capital y trabajo, el poder del Estado sumi√≥ m√°s y m√°s el car√°cter de poder nacional sobre el trabajo, de una fuerza p√ļblica organizada para la esclavitud social, de una m√°quina desp√≥tica de clase.


Lo que no se menciona aquí es el poder centralizado del Estado en las sociedades esclavistas (sean en Europa, Oriente medio, China u otra parte) o un papel similar de estructuras estatales de la Europa medieval y Japón. Lo que tampoco se menciona es la ausencia de estructuras estatales en las sociedades precapitalistas de la América nativa, a pesar de las jerarquías civil-sociales presentes en esas sociedades con una división de género del trabajo en hombres y mujeres regulares, y "género masculino social" (lesbianas con la tarea de funciones masculinas en sus sociedades).

Con este entendimiento, junto con una clara emergencia de los coordinadores de clase "burocr√°ticos" en la Uni√≥n Sovi√©tica y en los pa√≠ses capitalistas occidentales se puede decir que el estado es primero y m√°s que todo la suma de los instrumentos represivos para el dominio de clases minoritarias -y de una muy privada y o p√ļblica, de acuerdo al razonamiento kantiano.

Mientras funciones de la sociedad civil como la construcci√≥n y mantenimiento de caminos pueden hacerse p√ļblicamente pero independiente del aparato del Estado, se construyen hist√≥ricamente por la mayor√≠a de los estados con el efecto de oscurecer su funci√≥n primaria. Consideren la emergencia del primer Estado "de bienestar social" en la Alemania de los 1880s: a fin de contrarrestar la influencia creciente del movimiento obrero alem√°n bajo la bandera defectuosa del Programa de Gotha, el r√©gimen de los laltifundistas Junkers encabezado por Bismarck promovieron la ley de seguridad de salud en 1883, la ley de Accidentes en 1884 y la ley del seguro de Vejez e Invalidez de 1889.

Para terminar con este oscurecimiento, entonces, debe haber una separaci√≥n material de la alta pol√≠tica, la pol√≠tica de seguridad y todas las otras pol√≠ticas de estado relacionadas, de las pol√≠ticas socio-econ√≥micas a la transferencia de la jurisdicci√≥n de las √ļltimas a los gobiernos soberanos socioecon√≥micos directamente a la ordinaria representaci√≥n popular. As√≠ la separaci√≥n de `poderes puede existir en direcciones equivocadas -como en el caso de la separaci√≥n burguesa de las funciones legislativa y administrativo-ejecutivas, o con la premisa burguesa de cohabitaci√≥n gubernamental (control presidencial de la alta pol√≠tica y control del primer ministro sobre la pol√≠tica dom√©stica)- o, en la v√≠a correcta, de acuerdo con la premisa participatoria-democr√°tica de paralelismo.

Mientras que la menci√≥n de la representaci√≥n directa (incluyendo la revocaci√≥n inmediata) evita el debate entre demarqu√≠a y republicanismo radical, es sin embargo crucial como un recordatorio de los precedentes hist√≥ricos -incluso los corporativos. En la nueva rep√ļblica Sovi√©tica hab√≠a comit√©s de f√°brica y consejos econ√≥micos a nivel federal. Numerosos social-dem√≥cratas de Weimar, incluyendo a Rudofl Hilferding, jugaron con la formaci√≥n de parlamentos econ√≥micos basados en los sectores del trabajo, de la gerencia y de los consumidores de la poblaci√≥n juntos -pero sin embargo subordinados al parlamento principal. El mismo Adolf Hitler escribi√≥ una vez una medida pol√≠tica incumplida acerca de como "antes que nada, los sindicatos son necesarios como las piedras de construcci√≥n para el futuro parlamento econ√≥mico que estar√° formado de c√°maras representativas de las varias profesiones y ocupaciones" -indudablemente basado en el corporatismo de la Regencia italiana de Carnaro de corta vida e influida por el fascismo de Benito Mussolini. Entonces, por supuesto, vino el modelo de corporativismo occidental europeo por el cual representantes del gobierno, los negocios y los sindicatos se reunieron regularmente y juntos determinaron la pol√≠tica econ√≥mica. Excepto por el precedente sovi√©tico, el fin com√ļn de estos precedentes estaba en la l√≠nea de la observaci√≥n de Marx sobre un nuevo fen√≥meno de conciliacionismo de clase en los 1850s:
Contra la burgues√≠a coaligada, una coalici√≥n entre peque√Īo-burgueses y obreros ha sido formada, el as√≠ llamado partido Social-Democr√°tico [...] Un programa conjunto ha sido bosquejado, se han dispuestos comit√©s electorales y candidatos conjuntos. El punto revolucionario ha sido roto y se le ha dado un giro democr√°tico a las demandas sociales del proletariado; la forma pol√≠tica pura ha sido separada de las exigencias de la peque√Īa burgues√≠a y su punto socialista ha sido impulsado. As√≠ surgi√≥ la Social-Democracia [...] El car√°cter peculiar de la Social-Democracia encarna en el hecho de que las instituciones democr√°tico-republicanas se les exige como medio, no que hagan todo entre dos extremos, capital y trabajo asalariado, sino que debiliten su antagonismo y lo transformen en armon√≠a.

La m√°s obvia consideraci√≥n que surge de esta demanda pertenece a las √°reas grises y a la esfera donde las pol√≠ticas socioecon√≥micas normales pueden ser separadas de la verdadera pol√≠tica de Estado y a su relacionada cultura secreta del Estado. Sin embargo, a√ļn antes del surgimiento del terrorismo asociado con el islamismo pol√≠tico, los gobiernos burgueses inclu√≠an cuestiones de infraestructura de seguridad policial del Estado. Otro aspecto de la seguridad del Estado es el complejo militar-industrial, a√ļn la parte que trata solamente del notorio y lucrativo comercio de armas. Por eso, el concepto de materialidad es as√≠ prestado de la profesi√≥n de auditor√≠a (relacionada con el significado cuantitativo y cualitativo de los montos, transacciones, discrepancias y descubrimiento) puesto que en todos los respectos materiales, la mayor parte de la econom√≠a civil tiene poco que ver con la seguridad del Estado. Por ejemplo, ser√≠a rid√≠culo sugerir que las v√≠as de √°reas residenciales le incumben a la seguridad del Estado.

Otra consideración es la posibilidad de no pagar impuestos para ciertas cosas. Por un lado hay la teoría legal de la objeción consiente a los impuestos militares, por la que los pacifistas y otros pueden rehusarse a que sus pagos de impuestos sean destinados al gasto militar. Por otro lado, otras individualidades querrán un status similar para sus objeciones consientes, no pagando así ni beneficiándose de los gobiernos económicos soberanos (especialmente los encargados de "estados de bienestar"); márgenes de ingresos no incluidos como una solución parcial para este propósito.

Aunque esta demanda terminar√≠a con el oscurecimiento entre las funciones propias de estado y las de la sociedad civil, ¬Ņc√≥mo puede esto estar de acuerdo con los principios del trabajo social? En 1917 Lenin hizo una distinci√≥n entre los dos tipos de funci√≥n, a pesar de la ausencia del "estado de bienestar" en la Rusia presovi√©tica:
Esto nos trae a otro aspecto de la cuestión del aparto del Estado. Además del principal aparato "opresivo" -el ejército en armas, la policía y la burocracia- el estado moderno posee un aparato que tiene una conexión extremadamente cercana con los bancos y sindicatos, un aparato que realiza un enorme cantidad de trabajo de contabilidad y registro, si puede expresarse así. Este aparato no debe ser destruido. Debe ser arrebatado del control de los capitalistas; los capitalistas y los hilos que manipulan deben ser cortados, amputados de este aparato; debe ser subordinado a los sóviets proletarios; debe ser expandido, hecho más comprensible a toda la nación. Y esto puede hacerse utilizando los logros que ya se han hecho por el capitalismo a gran escala (de la misma manera como la revolución proletaria puede, en general, conseguir sus objetivos solo utilizando estos logros).

Así, por lo menos una gran parte del trabajo social puede ser planeado y distribuido por la soberanía socio-económica de los gobiernos.

Sobre el principio de la lucha de clases y la distinci√≥n entre la mejor conocida interpretaci√≥n economista pero tradicional "guerra de clases" y la definici√≥n marxista de la lucha de clases como pol√≠tica, hay mucho a√Īadido emocional para los glorificados comit√©s de huelga (mejor conocidos como consejos de trabajadores o s√≥viets) como los supuestos √≥rganos definitivos del poder de clase gobernante de la clase trabajadora -sin duda enraizado en el derrotismo que es el stijiinost. Aunque los s√≥viets rusos no fueron comit√©s de huelga glorificados, a causa de su tama√Īo pronto dejaron de ser cuerpos de trabajo, con sus funciones ejecutivo-administrativas llevadas a cabo por los comit√©s ejecutivos y el equivalente a los gabinetes burgueses conocidos como el Concejo de los Comisarios del Pueblo (en ruso: Soviet Narodnikh Commissarov - Sovnarkom). Es m√°s, a diferencia de los parlamentos, gabinetes o a√ļn los concejos combinados ejecutivo-administrativos de la Comuna de Par√≠s, los s√≥viets -como glorificados comit√©s de huelga- no se reun√≠an en sesi√≥n continua para por lo menos mantener cuerpos subordinados responsables, reuni√©ndose en cambio cada pocos meses en el mejor de los casos. Por esto, hist√≥ricamente, el slogan "todo el poder a los s√≥viets‚ÄĚ es ultimadamente un simulacro infantil; ninguna emergencia de los glorificados comit√©s de huelga ha planteado la cuesti√≥n del poder dual excepto donde tales consejos han sido creados y coordinados por partidos pol√≠ticos. ¬°Los glorificados comit√©s de huelga no se han atrevido a convertirse en organizaciones gubernamentales!


Aproximaciones no clasistas a la Democracia Participativa

    "Es por eso que la fusi√≥n de las actividades democr√°ticas de la clase trabajadora con las aspiraciones de otras clases y grupos debilitar√≠an al movimiento democr√°tico, debilitar√≠an la lucha pol√≠tica, la har√≠a menos decidida, menos consistente, m√°s dada al compromiso. Por otro lado si la clase trabajadora se levanta como la vanguardia luchadora por las instituciones democr√°ticas, esto reforzar√° al movimiento democr√°tico, reforzar√° la lucha por la libertad pol√≠tica [...] Dijimos arriba que todos los socialistas en Rusia deber√≠an hacerse social-dem√≥cratas. Ahora a√Īadimos: todos los verdaderos y consistentes dem√≥cratas en Rusia deber√≠an volverse social-dem√≥cratas." (Vladimir Lenin)

Desde el cartismo en Breta√Īa a las demandas de la clase trabajadora por el sufragio universal a "todo el poder a los s√≥viets" la historia ha demostrado que la clase trabajadora est√° por mucho en la mejor condici√≥n para luchar por la democracia participativa. Aunque pueda discutirse las disparidades en el t√≠pico financiamiento de campa√Īas y el acceso a grupos de presi√≥n (lobby), un aspecto clave de la "batalla de la democracia" que nunca ha sido completamente discutido entre los acad√©micos de la "teor√≠a democr√°tica" y otros ultra-dem√≥cratas no trabajadores que se nutres de la as√≠ llamada "democracia liberal" es la demanda cartista sobre el pago al legislador. Sin esta demanda, las posiciones pol√≠ticas se llenar√≠an solo con las clases propietarias, o sea la burgues√≠a y la peque√Īa-burgues√≠a. La Comuna de Par√≠s fue un paso m√°s all√°:

Desde los miembros de la Comuna para abajo, el servicio p√ļblico tiene que hacerse por el salario de un trabajador.

En retrospectiva, fue un intento primitivo pero atrevido de aplicar teor√≠a gerencial al campo de la pol√≠tica y la administraci√≥n civil: alinear los intereses de los funcionarios "agentes" con los de la poblaci√≥n como un todo igualando los niveles de vida. Hoy muchos funcionarios p√ļblicos (y la mayor√≠a de los pol√≠ticos) tienen los as√≠ llamados "segundos trabajos" (actividades de negocios peque√Īo-burgueses y hasta burgueses) que los distancias de tratar con la poblaci√≥n en grande y abusan de sus remuneraciones p√ļblicas al punto de incrementarlas desproporcionadamente a las de los trabajadores ordinarios. Un emparejamiento moderno de los niveles de vida de los profesionales y otros trabajadores especializados, ya que el promedio estad√≠stico permite a una peque√Īa minor√≠a de altos asalariados de favorecerse con n√ļmeros altos y tambi√©n tomar en consideraci√≥n los gastos y otros expendios relacionados.

En general otras clases no son tan entusiastas con la democracia participativa. Como clase, los coordinadores prefieren la gerencia cient√≠fica y la ingenier√≠a social. Sin embargo, puestos que estos supuestos tecn√≥cratas comparten la misma relaci√≥n de propiedad con los medios de producci√≥n (sociales) que el proletariado, esta clase tiende a no ser tan elocuente y de hecho selecciones calificadas al azar pueden satisfacer sus preferencias parcialmente. En el caso de aquellos que -sobre una base de clases, no desarrollan poder de trabajo de la sociedad y sus posibilidades, estos proveedores unipersonales de "ingreso medio" forman el n√ļcleo demogr√°fico de los que vociferan contra la "dominaci√≥n del populacho" (e incluso usan la palabra "democracia" peyorativamente en sus discurseos) y alaban el republicanismo liberal -la supuesta mezcla de mandato de la mayor√≠a o demos, por los mejores pocos aristoi y por el uno o monos, oponi√©ndose inclusive al republicanismo radical- principalmente porque su siempre atomizante individualismo los inhibe de interactuar pol√≠ticamente con la sociedad como un todo.

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victorinux






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MensajePublicado: Sab Dic 22, 2012 10:24 pm    TŪtulo del mensaje: Responder citando

Democracia de lucha clasista y el bienestar dem√°rquico
    "Pero mucho más importante para el pensamiento marxista son las acotaciones de Aristóteles en sus Libros 3-6 de Política donde define democracia como el gobierno del pobre sobre el rico al que superan en la Asamblea.
    Democracia es un mandato de la clase m√°s que un gobierno popular, y demos se entiende en el sentido de la gente com√ļn, no toda la gente como Pericles, Dem√≥stenes y otros atenienses prefer√≠an creer" (Morgens Herman Hansen)
La palabra griega demokratia es mucho m√°s enf√°tica que "democracia" de dos maneras muy personales. Primero, consider√© sustituir la palabra "democracia" en el t√≠tulo de este cap√≠tulo y en otras partes del trabajo con la palabra griega. Segundo, despu√©s de leer la palabra demokratia por primera vez, lament√© haberla utilizado despu√©s de todo, mucho menos comentada, en mi trabajo anterior. ¬ŅEs que la palabra demokratia, a diferencia de "democracia" y sus connotaciones correctas representan realmente su propio reto separado para superar la crisis de la teor√≠a respecto a estrategias y t√°cticas (y ameritando por lo tanto un cap√≠tulo separado en ese trabajo)? En 2005, sin embargo, el reformista de izquierda brit√°nico Tonny Benn not√≥ que demokratia significa meramente "poder popular"(implicando la posibilidad de que √©lites se apoyen en el a veces) y no el "gobierno del pueblo": demark√≠a. Independientemente de la respuesta a esta pregunta decid√≠ en contra de usar esa palabra y especialmente el sufijo -kratia, dado la suficiencia del t√©rmino "democracia luchadora de clase".

"Democracia luchadora de clase, o, Democracia del luchador de clase" ("class-strugglist democracy") tiene la doble ventaja de expresar el paralelismo completo necesitado por la democracia participativa (ambos t√©rminos del llamado "poder dual" el paralelismo entre diferentes √≥rganos de democracia participativa) y sugiere la contenci√≥n del poder por m√°s de dos clases, incluyendo coordinadores, peque√Īos negociantes y peque√Īa-burgues√≠a, kpor lo menos una clase de grupos semiobreros que no desarrollan poder de trabajo social y capacidades generales (abogados, jueces y polic√≠as en un grupo, los autoempleados en otro grupo y trabajadores improductivos como las ni√Īeras a tiempo completo y a√ļn otro grupo), y las varias subclases (el propio lupenproletariado, lumpenburgues√≠a y la m√°s baja clase de pordioseros, adictos cr√≥nicos en situaci√≥n de calle, otra gente sin hogar, desempleados y el lumpen).

Sobre la √ļltima ventaja, la competici√≥n por el poder puede ser hecha por dos coaliciones de clases. La coalici√≥n dirigida por el proletariado en un poder imperialista puede incluir a todas las clases despose√≠das: los coordinadores (porque es muy raro que posean los medios de producci√≥n), el propio lumpenproletariado (que prefieran el trabajo legal al ilegal) y esos elementos despose√≠dos que hacen labor improductiva. La coalici√≥n dirigida por la burgues√≠a incluye abogados, jueces y polic√≠as. Mientras tanto, esa coalici√≥n subestimada dirigida por la peque√Īa-burgues√≠a, que ha sido la base socioecon√≥mica de los movimientos fascistas, incluye los realmente autoempleados, la lumpenburgues√≠a y el lumpen.

A un lado de esto, me refiero de nuevo a la profundamente verdadera e importante divagación en la Estrategia Revolucionaria de Mike Macnair sobre el hace mucho perdido programa mínimo del mismo Marx, a despecho del republicanismo radical de elegir todos los funcionarios:

Este entendimiento nos permite formular el n√ļcleo de la plataforma pol√≠tica m√≠nima para la participaci√≥n de los comunistas en un gobierno. La clave es reemplazar la ilusoria idea de "todo el poder a los s√≥viets" y la idea vac√≠a de "todo el poder para el partido comunista" con la idea original de Marx de la rep√ļblica democr√°tica no diluida o "democracia extrema" como la forma de la dictadura del proletariado.
...
Sin un compromiso a tal plataforma mínima, los comunistas no deberían aceptar responsabilidades gubernamentales... Aceptar una responsabilidad gubernamental como minoría en una crisis revolucionaria is, si acaso, peor que hacerlo en "tiempos de paz": una crisis demanda urgentes soluciones y los comunistas solo pueden ofrecer esas soluciones desde la oposición.


Esto simplemente confirma lo que Engels escribi√≥ en su cr√≠tica a la falta de alguna menci√≥n a la "rep√ļblica democr√°tica" del programa de Erfurt:

Si hay algo cierto es que nuestro partido y la clase trabajadora solo pueden llegar al poder bajo la forma de una rep√ļblica democr√°tica. Esta es inclusive la forma espec√≠fica de la dictadura del proletariado, como ya lo demostr√≥ la gran Revoluci√≥n Francesa [de 1871]. Ser√≠a inconcebible para nuestra mejor gente llegar a ministros bajo un emperador...

Sin embargo, como lo que se sugiere en este trabajo rechaza tanto al republicanismo tanto liberal como radical, ¬ŅQu√© reemplazar√° a la "rep√ļblica democr√°tica" y al "poder sovi√©tico"? Afortunadamente Engels mismo sugiere un t√©rmino que tiene el potencial de referenciar el criticismo anarquista luchador-de-clase de los "estados obreros" coordinados:

Por tanto sugerimos que el Gemeinwesen sea el sustituto universal del Estado; es una vieja buena palabra alemana que le puede dar un buen servicio a la Comuna Francesa.

El programa m√≠nimo para la emergencia de esta "Mancomunidad" sobrepasa al economicismo amplio por apuntar a m√ļltiples luchas:
    1) Una lucha política doble de carácter máximo-mínimo, con independencia polítcio-ideológica para la clase obrera como fin inmediato y con la mancomunidad demárquica reemplazando totalmente los instrumentos represivos del mandato de la clase minoritaria -el estado- como el objetivo posterior;
    2) Luchas económicas de carácter mínimo-máximo, con las luchas económicas promoviento la independencia político-ideológica de la clase obrera como objetivo inmediato, y con luchas económicas directar por el trabajo socializado, posteriormente -puesto que la lucha por este "socialismo" de verdad es económico y no político, y
    3) Luchas socio-culturales periféricas de carácter mínimo-máximo alrededor de varios temas, como la políticas de identidad.
Para enlazar este comentario con los que predecieron sobre democracia participativa y cuestiones de clases se listan abajo las demandas basadas en las luchas pol√≠tico-ideol√≥gicas de los movimientos de clase obreras en el pasada (la lista es m√°s integral que la provista por Macnair). Tomando en cuenta modernos desarrollos y cr√≠ticas, una propugnaci√≥n consistente de este n√ļcleo de programa m√≠nimo para el poder pol√≠tico -opuesta al m√°s com√ļn y ortodoxo "progrma m√≠nimo" para la oposici√≥n continua aun despu√©s de consumarse. enf√°ticamente resuelve el problema del economicismo amplio a con toda la izquierda luchadora de clase siendo m√°s grande que la suma de sus partes pol√≠ticas y econ√≥micas. Mientras que demandas individuales pueden realizarse sin eliminar el orden del estado burgu√©s, la implementaci√≥n completa, consistente y duradera de este programa m√≠nimo en el sentido pre-ortodoxo (como lo formul√≥ Marx mismo) significar√≠a que la clase obrera capturar√° todo el poder pol√≠tico de una clase dominante, estableciendo as√≠ la llamada "dictadura del proletariado":

1) Todas las asambleas restantes de la democracia representativa y todos los consejos de una democracia participativa en expansión se transformarán en cuerpos de trabajo, no cuerpos deliberativos, siendo legistalivos y ejecutivo-administrativos al mismo tiempo y sin ser controlados por nadie más profesional que un consejo comunal soberano que haga justicia conjuntamente. La ausencia de mención de las asambleas masivas de base es por su incapacidad de efectaur tareas administrativas en forma regular. También esta demanda implica la simplificación de las leyes y del sistema legal como un todo, prescindiendo enteramente de esa posición legal oligárquica del juez y por lo menos restringiendo la posición creadora de legalidad y sobre-especializada del jurista.

2) Todos los cargos pol√≠ticos y administrativos se asignar√°n seg√ļn el kleros grigo (selecci√≥n al azar o sorteo) como la base fundamental de la mancomunidad dem√°rquica. Esto en extremo contraste con elecciones para todos los cargos p√ļblicos, la demanda central radical republicana que ignora completamente la fatiga electoral. Con esta demanda viene la posibilidad de realizar una variaci√≥n dem√°rquica no lograda de parlamentos anuales planteada por el primer movimiento hist√≥rico pol√≠tico-independiente de la clase trabajadora, el movimiento cartista del Reino Unido.

3) Todos los cargos pol√≠ticos y administrativos, y tambi√©n la habilidad para influir o participar en la toma de decisiones, debe estar libre de cualquier descalificaci√≥n formal o de facto debido a la posesi√≥n o no de propiedad o, m√°s general, riqueza. Los cartistas exigieron similarmente que "no hubiera cualificaci√≥n por propiedad para ser miembro del parlamento -permitiendo as√≠ al distrito electoral elegir el candidato de su escogencia fuera rico o pobre". Mientras que la lucha contra las calificaciones por propiedad fueron m√°s progresivas, aun legislaturas libres est√°n casi desprovistas de trabajadores pobres, especialmente mujeres. Es m√°s, esto est√° en fuerte contraste con las disparidades en las campa√Īas financieras y en el acceso a grupos de cabildeo (lobby). A diferencia de la demanda cartista, esta demanda de ninguna manera imposibilita el derecho al voto de la burgues√≠a -y otros propietarios de bienes mencionados anteriormente- con "descalificaciones" y exigencias de "no propietarios", como una de las posibles medidas del mandato de la clase trabajadora. De hecho la constituci√≥n original sovi√©tica priv√≥ de derecho al voto a la burgues√≠a y otros con criterios m√°s funcionales como comprar trabajo ajeno para beneficio personal.

4) Toda la jurisdicción sobre la política socioeconómica normal debe transferirse materialmente a los gobiernos socioeconómicos soberanos directamente representativos de la gente ordinaria -separada de las estructuras responsables de la alta política, política d seguridad y otras políticas relacionadas con el estado. Una vez más, la separación de poderes puede existir equivocadamente como en el caso de la separación burguesa de las funciones legislativa y ejecutiva-administrativa, o correctamente, de acuerdo con la premisa de la democracia participativa del paralelismo. También, asociada con la verdadera política de estado está la cultura del secreto de estado, algo que permea las políticas socioeconómicas ordinarias en las sociedades presentes.

5) Todas las insitituciones relacionadas con la política y administración deben operar sobre la base de un estándar de vida de sus encargados equivalente al nivel o un poco más bajo que el del profesional medio u obrero especializado.
Por un lado, las formulaciones que demandan compensaciones para tales funcionarios p√ļblicos que sean no m√°s que el "salario de un trabajador" fallan en tomar en cuenta la demanda hist√≥rica de la clase trabajadora para que los legisladores sean remunerados en primer lugar, reivindicado por primera vez por los trabajadores cartistas, "prmitiendo as√≠ que un honesto comerciante, trabajador u otra persona sirva al electorado cuando se le toma para servir a los intereses de su pa√≠s."
Por otro lado, a√ļn los legisladores elegidos libremente, muchos de los cuales tienen fuentes de ingresos adicionales a trav√©s de negocios o conferencias p√ļblicas improductivas, tienden a incrementar su nivel colectivo de asignaciones para gastos m√°s all√° del equivalente medio asociado al trabajo profesional. Una combinaci√≥n de niveles de pago adecuados y asignaciones para gastos, p√©rdida obligatoria de otras ocupaciones (puesto que esots cargos deber√≠an ser a tiempo completo), programas de empleo de transici√≥n para los que dejen sus cargos y otras medidas pueden completar esta demanda.

6) Todos los cargos pol√≠ticos y administrativos relacionados deben estar sujeto a revocaci√≥n inmediata por m√ļltiples v√≠as, especialmente en casos de abuso en el cargo. La revocaci√≥n puede ser completada efectivamente bajo un sistema radical-republicano de elecciones indirectas y rendici√≥n de cuentas jer√°rquica, opuesto al sistema corriente de electoralismo directo (basado en un electorado masivo) que requiere un n√ļmero significativo de electores, como de los jurados de comuneros soveranos sancionando a representantes que violen la legislaci√≥n popular y como de los partidos pol√≠ticos. Como 2 de las demandas precedentes, esta demanda se cumple mejor cuando todos esos cargos p√ļblicos se asignan por sorteo, minimizando las conecciones interpersonales.

7) Debe haber una reducci√≥n ecol√≥gica de la semana normal de trabajo a√ļn para los que tengan trabajos m√ļltiples -incluyendo tiempo para la democracia en el trabajao, autogesti√≥n obrera, m√°s amplia democracia industrial, etc., a trav√©s de comit√©s y asambleas en un m√°ximo participativo-democr√°tico de 32 horas o menos sin p√©rdida de pago o beneficios pero con m√°s reducciones que correspondan seg√ļn el incremento de productividad laboral, la provisi√≥n m√≠nima de pago de tiempo doble o de salario/contrato equivalente por todas las horas trabajadas sobre la norma semanal y de m√°s de 8 horas diarias, y la prohibici√≥n compulsiva del sobretiempo. Adem√°s del extenso an√°lisis del cap√≠tulo pr√≥ximo , debe notarse que la propuesta de 8 horas de jornada diaria fue propuesta en la Comuna de Par√≠s, y que el desarrollo de la producci√≥n capitalista es tal que tiemipo para la democracia en el trabajo, la autogesti√≥n obrera, m√°s amplia democracia industrial, etc. deber√≠a ser parte de la semana normal y no estar fuera de ella.

8 ) Debe existir una libertad plena, por ley, de asamblea y asociaci√≥n luchadora de clase para la gente de las clases despose√≠das, a√ļn en el aj√©rcito, libres especialmente de represalias anti-empleo, interferencias policiales como los agentes provocadores o la p√©rdida de derechos ciudadanos. Si hay una demanda en particular que sumariza la lucha por la independencia pol√≠tico-ideol√≥gica de la clase obrera -antes o incluso despu√©s de capturar el poder pol√≠tico pleno - es de lejos esta.

9) Debe haber una expansi√≥n del derecho a portar armas, para la defensa propia contra la brutalidad policial y la autodefensa general, todo para permitir la formaci√≥n de milicias populares basadas en el entrenamiento libre, especialmente en conexi√≥n con la asociaci√≥n luchadora de clase con las clases despose√≠das y tambi√©n libre de la interferencia policial por agentes provocadores. Una propugnaci√≥n agresiva de esta demanda separa a los luchadores de clase de los coalicionistas entre clases, a√ļn si tipos como Bernstein pujan por esta demanda en programas de acci√≥n obrera menos formales.

10) Debe haber independencia completa de los medios de comunicaci√≥n masivos de la propiedad privada concentrada y una gerencia por √Īmedio de la democracia en el lugar de trabajo con balance de contenido obligatorio en noticias y producci√≥n, una pesada apropiaci√≥n de la renta econ√≥mica en el espectro de transmisi√≥n, asistencia econ√≥mica incondicional (t√©cnica y financiera) para que arranquen las cooperativas de medios de comunicaci√≥n, en especial m√°s localmente, para prop√≥sito de descentralizaci√≥n y transformaci√≥n anti-hereditaria de todas las m√°s relevantes propiedades privadas de medios de comunicaci√≥n en propiedad cooperativa. Aunque esta es una aplicaci√≥n combinada de demandas m√°s generales que en s√≠ mismas no son necesarias para que los trabajadores lleguen a ser la clase dominante, una soluci√≥n integral para el problema de los medios de comunicaci√≥n de propiedad privada concentrada y gerencia (sin mencionar la hegemon√≠a culturar burguesa como lo plantea el marxista Antonio Gramsci) es un componente necesario de cualquier programa m√≠nimo en el sentido pre-ortodoxo.

11) Toda las deudas estatales debes ser suprimidas categ√≥ricamente. A diferencia de la supresi√≥n m√°s transformativa de todas las deudas p√ļblicas a escala transnacional, el car√°cter m√≠nimo de este demanda fue establecida hace tiempo por su precedente hist√≥rico del siglo 19 cuando las potencias imperialistas peri√≥dicamente incurr√≠an en deudas para financiar sus guerras y luego declararse en mora igualmente en forma peri√≥dica.

12) Todas las pr√°cticas financieras predatorias contra la clase trabajadora, legales o no, deben ser prohibidas por medio en primer lugar del establecimiento sobre una base permanente nacional o multinacional de un monopolio financiero sin ninguna propiedad o gerencia privadas -a precios de adquisici√≥n basados especialmente en valores del mercado de capitalizaci√≥n p√ļblicamente suscritos de los bancos insolventes- con tal monopolio p√ļblico controlando la provisi√≥n de dinero comercial y del cr√©dito del consumidor y con la aplicaci√≥n de "equidad, usura no" a tal actividad. El uso de la palabra "multinacional" en vez de "transnacional" significa el car√°cter m√≠nimo de esta demanda, dada la estructura multinacional de la Uni√≥n Europea y dado que, como se mencion√≥ antes, un equivalente transnacional debe poner fin a la viabilidad de las guerras imperialistas y conflictos m√°s generalmente como veh√≠culos para la acumulaci√≥n de capital.

13) Debe haber la promulgación de medidas explícitamente confiscatorias de todo capital "golondrina", huelgas de inversión y otros chantajes económicos elitistas, sea que la riqueza relacionada pertenezca a rebeldes económicos a nivel doméstico o de usureros extranjeros. Ultimadamente, el vuelo del oro de los bancos parisinos por quienes los controlaban debilitó a los trabajadores de París en 1871 y financió la supresión despiadada de la comuna de París.

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Jose009






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MensajePublicado: Jue Ene 10, 2013 3:02 pm    TŪtulo del mensaje: Responder citando

Es obvio que cuando las decisiones est√°n centralizadas en la c√ļpula de una organizaci√≥n, el oportunismo, entendido como dejaci√≥n de principios program√°ticos fundacionales, tarde o temprano es inevitable. Sin embargo, la "profundizaci√≥n" de la democracia tambi√©n conduce a la derrota, ya que no hay coherencia en las decisiones colectivas.

Un consejo demárquico -el fruto de una orgánica selección de militantes del partido que dispone de las mejores fuerzas de la revolución proletaria- podría ser la mejor manera de fortalecer el partido y las futuras instituciones ante el oportunismo.

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Cheito






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MensajePublicado: Jue Ene 10, 2013 3:08 pm    TŪtulo del mensaje: Responder citando

Jose009 escribiů:
Es obvio que cuando las decisiones est√°n centralizadas en la c√ļpula de una organizaci√≥n, el oportunismo, entendido como dejaci√≥n de principios program√°ticos fundacionales, tarde o temprano es inevitable. Sin embargo, la "profundizaci√≥n" de la democracia tambi√©n conduce a la derrota, ya que no hay coherencia en las decisiones colectivas.
No todo tiene que ser democracia directa en todo nivel y en todo momento, hasta las tendencias anarquistas asimilan la necesidad de coordinación, pero siempre y cuando el pueblo pueda contar con el poder de zafarse de esa "autoridad" temporal, si así lo deciden, si se establece esa autoridad de manera tal que están por sobre el mismo colectivo, entonces es ahí donde no es aceptado por la anarquía.

Jose009 escribiů:
Un consejo demárquico -el fruto de una orgánica selección de militantes del partido que dispone de las mejores fuerzas de la revolución proletaria- podría ser la mejor manera de fortalecer el partido y las futuras instituciones ante el oportunismo.
Se corrompen con el tiempo, solo dales tiempo.

No hay excusas para evadir la participación de la población en la mayoría de las decisiones, sin tener que tomarles por ovejas que necesitan un pastor o de lo contrario nada funcionaría.
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