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La banalizaci贸n, epidemia de la modernidad (La Jornada)

 
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Autor Mensaje
Carina II






Registrado: 18 Nov 2008
Mensajes: 16225
Ubicaci髇: Ch谩vez vive, la lucha sigue.

MensajePublicado: Mar Feb 05, 2013 11:25 am    T韙ulo del mensaje: La banalizaci贸n, epidemia de la modernidad (La Jornada) Responder citando

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/02/03/16544932-la-banalizacion-epidemia-de-la-modernidad

Cita:
La banalizaci贸n, epidemia de la modernidad

Xabier F. Coronado

Xabier F. Coronado
Publicado: 03/02/2013 16:54



E. M. Cioran, Breviario de podredumbre escribi:
La diferencia entre la inteligencia y la estupidez reside en el manejo del adjetivo, cuyo uso no diversificado constituye la banalidad.





Vivimos tiempos en los que todo se difunde de manera global. En esta 茅poca, cualquier evento se divulga por el planeta en unos segundos y pr谩cticamente la totalidad de las personas podemos llegar a conocerlo. Esto sucede gracias a la red digital que nos envuelve y en la que, de alguna forma, estamos atrapados. Todo se replica de modo superficial en un oleaje continuo de titulares ambiguos o tendenciosos. Quienes se interesan en ir m谩s all谩 de la frase de reclamo se encuentran con que la letra peque帽a apenas profundiza y muchas veces es incoherente o falaz.

Gran parte de la informaci贸n se plantea con un enfoque banal, manipulador y viciado de origen. La banalidad se impone tanto en asuntos de entretenimiento como en temas considerados m谩s trascendentes: pol铆tica, educaci贸n, arte y otras manifestaciones de la cultura. El efecto final es que la banalizaci贸n se extiende como una epidemia que contamina y todos, queramos o no, tenemos que sobrevivir en ese miasma de trivialidad que se respira.

Lo banal, vano y venal

A. P. Ch茅jov escribi:
No hay nada m谩s terrible, insultante y deprimente que la banalidad.



No hay referencia en los diccionarios etimol贸gicos a que 鈥渂anal鈥 tenga ra铆ces en 鈥渧ano鈥 (del lat. vanus), aunque en sus significados se podr铆an equiparar: lo vano est谩 falto de sustancia o entidad; y banal es un adjetivo de origen franc茅s (banal, que procede de ban, bando p煤blico), definido como trivial, com煤n e insustancial. 鈥淏analidad鈥 es lo que tiene cualidad de banal, y 鈥渂analizaci贸n鈥 es la acci贸n y efecto de banalizar, es decir, el resultado de tratar algo de manera trivial.

En momentos determinados, la banalidad puede cumplir una funci贸n de entretenimiento saludable, para distraernos o relajarnos. Algo diferente sucede cuando lo banal invade otros espacios de forma indiscriminada. Cioran ve una faceta positiva en lo banal cuando afirma que 鈥渁 menudo es de una banalidad, y no de una paradoja, de donde surge una revelaci贸n鈥 (Del inconveniente de haber nacido, 1973), pero resulta dif铆cil descubrirla cuando los s铆ntomas de la banalizaci贸n se manifiestan en muchas expresiones de la vida p煤blica y privada.

Actualmente, la banalizaci贸n domina nuestro entorno y convivimos en el paisaje banal de la apariencia; el mundo cultural, pol铆tico, econ贸mico y social est谩n sujetos a un mismo canon doloso que permite justificar cualquier cosa. En la era de la banalizaci贸n todo es venal, en su doble acepci贸n de vendible y sobornable. La banalidad se vende como marca de moda en los medios de comunicaci贸n masivos que, al mismo tiempo, imponen una seudo cultura a base de insistencia y publicidad. S贸lo hay competencia entre quienes aceptan sus reglas; se elimina o se niega cualquier voz disonante. La banalizaci贸n fomenta el consumo y lo liga descaradamente a la felicidad. 鈥淭anto ganas/ tanto compras/ tanto tienes/ tanto vales鈥, es el estribillo de la canci贸n del 茅xito; el coro de la banalidad est谩 dirigido por la todopoderosa econom铆a neoliberal, que mercantiliz贸 la cultura para convertirla en industria del entretenimiento.

Como ejemplo tenemos lo que pasa en M茅xico: en este pa铆s pareciera que s贸lo existe lo que programa el duopolio televisivo, 煤nica v铆a de informaci贸n y esparcimiento para la mayor铆a de la poblaci贸n, y modelo de vida para la sociedad. As铆 es como se manipulan conciencias y preferencias.

Banalizaci贸n de la cultura

Jos茅 Saramago, Otros cuadernos de Saramago escribi:
No quiero ser apocal铆ptico, pero el espect谩culo ha tomado el lugar de la cultura. El mundo est谩 convertido en un enorme escenario, en un enorme show.



En el 煤ltimo a帽o, el tema de la banalizaci贸n de la cultura ha dado mucho de qu茅 hablar, sobre todo a partir de la publicaci贸n del libro de Vargas Llosa, La civilizaci贸n del espect谩culo (2012). B谩sicamente, el escritor peruano desarrolla un art铆culo del mismo nombre que hab铆a publicado anteriormente (El Pa铆s, 6/IX/2008), donde nos comunicaba su preocupaci贸n por las consecuencias, en la esfera cultural, de una serie de tendencias sociales y econ贸micas. Un debate que fil贸sofos y soci贸logos ya hab铆an establecido durante el siglo pasado.

La sociedad se ha ido banalizando de manera global y varios pensadores apuntaron esa tendencia. En 1947, M. Horkheimer y TH.W. Adorno, al acu帽ar el t茅rmino 鈥渋ndustria cultural鈥 para designar los productos y procesos de la cultura de masas, se帽alaron que la tecnolog铆a y la ideolog铆a del capitalismo monop贸lico trasformaban la cultura en un producto mercantil con tendencia a homogeneizarse. Tambi茅n, el polifac茅tico Guy Debord public贸, en 1967, un interesante libro, La sociedad del espect谩culo, de t铆tulo casi hom贸nimo al que acaba de escribir Vargas Llosa. En su texto, Debord apunta con gran lucidez que 鈥渆l espect谩culo se muestra a la vez como la sociedad misma, como una parte de la sociedad y como instrumento de unificaci贸n. El espect谩culo no es un conjunto de im谩genes, sino una relaci贸n social entre personas mediatizada por im谩genes鈥.

En su planteamiento, Vargas Llosa no se detiene a profundizar sobre la influencia del sistema econ贸mico y educativo en todo este proceso de banalizaci贸n; en cambio manifiesta que la 鈥渄emocratizaci贸n de la cultura鈥 produjo un efecto de 鈥渢rivializaci贸n y adocenamiento de la vida cultural donde cierto facilismo formal y superficialidad en los contenidos culturales se justificaban en raz贸n del prop贸sito c铆vico de llegar al mayor n煤mero de usuarios鈥. Asimismo, la hace responsable de la desaparici贸n de la 鈥渁lta cultura鈥. En su exposici贸n, el reconocido novelista no distingue con claridad la cultura popular de la cultura de masas, las mezcla en un mismo concepto y deja aparte a la alta cultura.

Actualmente, 鈥渃ultura popular鈥 es un concepto usado en forma confusa y contradictoria. Eduardo Galeano la define como un complejo sistema de s铆mbolos de identidad que el pueblo preserva y recrea, mientras que para el soci贸logo Mario Margulis la cultura popular es una cultura solidaria: productores y consumidores la crean y la cultivan (鈥淟a cultura popular鈥, 1986). Por el contrario, la cultura de masas, dise帽ada y difundida por gestores que atienden a intereses principalmente econ贸micos, s贸lo se consume.

El aporte de Vargas Llosa a este debate es criticado por otros autores, entre ellos Jorge Volpi (鈥淓l 煤ltimo mohicano鈥 en El Pa铆s, 27/IV/2012), que lo tilda de elitista por defender la alta cultura. Vargas Llosa concluye que esta tendencia a la banalizaci贸n es irreversible y cree que la cultura, como 茅l tuvo el privilegio de conocerla, va a desaparecer; a lo que Volpi comenta: 鈥渁cierta al diagnosticar el fin de una era: la de los intelectuales como 茅l鈥.

Por otro lado, la banalizaci贸n venal tambi茅n afecta a la vida pol铆tica. Para Galeano (El libro de los abrazos, 1989), 鈥渓a cultura y la pol铆tica se han convertido en art铆culos de consumo. Los presidentes se eligen por televisi贸n, como los jabones, y los poetas cumplen una funci贸n decorativa鈥. En palabras de Fidel Castro (Selecci贸n de discursos), 鈥渓a pol铆tica ha dejado de ser la ilusi贸n de arte noble y 煤til con el que siempre so帽贸 justificarse, para convertirse en entretenimiento banal y desprestigiado鈥.

La cibercultura tampoco se salva de la banalizaci贸n. Al principio se trat贸 de una cultura minoritaria, pero con la popularizaci贸n de internet se ha transformado en cultura de masas. Por supuesto que existe una manera equilibrada de usar la red digital, pero el contagio de lo banal es evidente. Adem谩s de convertirse en imprescindible herramienta de trabajo, internet gan贸 espacio a otros medios que se repart铆an la atenci贸n dedicada al tiempo libre; ahora ocio y negocio se condensan en un mismo dispositivo. Para muchos, estar sin conexi贸n es inconcebible y tener acceso a internet ya se considera un derecho universal, a pesar de los muy cuestionables contenidos y niveles de utilizaci贸n.

Las denominadas 鈥渞edes sociales鈥 crecen a ritmo exponencial, llegan a cualquier rinc贸n del planeta y ya nadie duda del potencial que poseen. No hay l铆mite de edad para engrosar sus listas: ni帽os, j贸venes y adultos se comunican a trav茅s de ellas. El intercambio de im谩genes o mensajes banales es habitual y la circulaci贸n de noticias, videos y dem谩s ocurrencias, obsesiva. Resulta casi heroico resistirse a Twitter o Facebook; s贸lo si est谩s registrado existes, porque entonces puedes acceder a los contenidos, opinar y ser reconocido. El aut茅ntico reto est谩 en utilizar esas redes cibern茅ticas sociales de forma consciente y equilibrada.

En definitiva, la banalizaci贸n es una realidad alarmante que apenas deja espacio para la creatividad y la aut茅ntica cultura; todo lo desvirt煤a, hace perder los puntos de referencia y resulta dif铆cil distinguir lo genuino de lo adulterado.

La banalidad del mal

Hannah Arendt, Eichmann en Jerusal茅n: un informe
sobre la banalidad del mal
escribi:
鈥 la terrible banalidad del mal, ante la que las palabras y el pensamiento se sienten impotentes.


A comienzos de la d茅cada de los a帽os sesenta se celebr贸 en Israel el juicio a Adolf Eichmann, un mando medio encargado de organizar el transporte de personas a los campos de concentraci贸n nazis. La polit贸loga y fil贸sofa Hannah Arendt cubri贸 el evento para la revista The New Yorker y el resultado de esa experiencia dio lugar al libro Eichmann en Jerusal茅n: un informe sobre la banalidad del mal (1963). De este trabajo surge el controvertido t茅rmino, 鈥渂analidad del mal鈥, que Arendt registra por primera vez para explicar la falta de reflexi贸n, sobre las consecuencias de sus actos, de quien comete cr铆menes al acatar 贸rdenes; circunstancias que, seg煤n Arendt, no lo liberan de culpa sino que lo hacen motivo de otra forma de juicio.

Actualmente, este concepto se utiliza para describir el mal como algo que no nace del individuo sino del sistema al que obedece. En consecuencia, la banalidad del mal, como sumisi贸n total a la autoridad, ha sido y es utilizada para cometer delitos contra la humanidad. El poder se escuda en la barbarie, la banalizaci贸n de la violencia y de las actitudes discriminatorias que justifican la intolerancia.

Preguntas y respuestas

Le贸n Trotski, La revoluci贸n permanente escribi:
Los per铆odos reaccionarios se convierten de un modo l贸gico en tiempos de evolucionismo banal.



Para terminar, las preguntas clave: 驴de d贸nde nos viene la banalizaci贸n? 驴Trae la vida, en s铆 misma, la banalidad? 驴Somos los humanos seres banales? Para buscar respuestas, consultamos algunos pensadores que no padecieron esta enfermedad. El controvertido Cioran escribe: 鈥淭e encuentras en el seno de la vida siempre que dices, con toda tu alma, una banalidad.鈥 (El ocaso del pensamiento, 1940). Otros autores tambi茅n escribieron que la banalidad puede ser inherente a la condici贸n humana, como Gorki cuando narra: 鈥淭odo era banal y corriente en su existencia, pero esta sencillez y banalidad eran el fardo de una innumerable cantidad de seres sobre la tierra鈥 (La madre, 1907); o Pessoa en su obra p贸stuma, El libro del desasosiego (1982), este homem banal representa a banalidade da Vida. Ele 茅 tudo para mim, por fora, porque a Vida 茅 tudo para mim por fora. Para Charles Baudelaire, esa tendencia a lo banal est谩 en nuestra esencia. En Las flores del mal (1857) nos dej贸 estos versos: 鈥淪i la violaci贸n, el veneno, el pu帽al, el incendio,/ todav铆a no han bordado con sus placenteros dibujos/ la urdimbre banal de nuestros tristes destinos,/ es porque nuestra alma, 隆fatalmente! no es bastante audaz.鈥 En cambio, para Guy Debord (1967) la culpa es del sistema que nos globaliza: 鈥淟a producci贸n capitalista ha unificado el espacio, que ya no est谩 limitado por sociedades exteriores. Esta unificaci贸n es, al mismo tiempo, un proceso extensivo e intensivo de banalizaci贸n.鈥

La epidemia de la banalizaci贸n se extiende y parece contagiar a gran cantidad de individuos en el planeta. Lo banal es como una bacteria que est谩 latente y en 茅pocas propicias se reproduce y se manifiesta en la banalizaci贸n. 驴Ser谩 posible vacunarse? Quiz谩s s铆, con un tratamiento a base de atenci贸n y voluntad para ejercer control sobre el consumo, ser selectivos, exigirse y exigir.

Como colof贸n, unas palabras del escritor Miguel Delibes que pueden ayudar a ubicarnos: 鈥淎l palpar la cercan铆a de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras m谩s que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales.鈥

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